La Merced en Huelva

Reseña histórica:

La Merced 01

La Iglesia de la Merced se construyó en estilo renacentista y finalmente desembarcó en el barroco actual con ciertos componentes coloniales y conventuales. Su construcción la ordenó en 1605 Don Alonso Pérez de Guzmán, VII Duque de Medina Sidonia y Señor de Huelva. Él ordenó la fundación del convento para monjes mercedarios mescalzos, dedicados a la asistencia espiritual, rescate de cautivos y a la enseñanza. Además de en Huelva, también se establecieron en otros dos conventos de la actual provincia onubense: Cartaya y Ayamonte.

Las obras principales de la iglesia terminaron en 1615. Casi cien años más tarde (1714), el estado ruinoso del edificio era importante y se agravó con el Terremoto de Lisboa de 1755. A partir de esta fecha se inició un proceso de reconstrucción destruyéndose gran parte de las dependencias y aprovechando los muros primitivos. Bajo proyecto de Pedro de Silva, ya en puro estilo barroco, se erigió el nuevo templo, encargándose de las obras Ambrosio de Figueroa, y a su muerte en 1775, las continúa Francisco Díaz Pinto. Esta reforma, que conformaría el aspecto actual de la Iglesia de la Merced, duró hasta bien entrado el siglo XIX.

La desamortización de Mendizábal motivó que en diciembre de 1835 estuviera ya disuelta la comunidad, y el convento pasó a manos de la Diputación Provincial, organismo que se encargó de reanudar sus obras (acabándolas en 1877). La iglesia siguió abierta al culto y el convento sirvió como instalaciones militares desde 1844. A partir de 1861, alojó a un Instituto de Segunda Enseñanza y Escuela Normal de Maestros.

En la última década del siglo XIX se llevan a cabo retoques y se concluye el proyecto decorativo del interior, manteniendo el estilo barroco como predominante del conjunto. En 1915, ante la falta de campanas en la iglesia que convocasen a los actos litúrgicos, se levantaron sobre las inacabadas torres laterales de la fachada principal las actuales espadañas de doble cuerpo de inspiración colonial.

Durante el siglo XX, el edificio conventual también albergó la sede de la Diputación y del Instituto General Técnico, y sirvió como Hospital Provincial, alzando para este uso sanitario un tercer piso en 1957.

En 1953, la iglesia alcanzó el rango catedralicio al crearse la Diócesis de Huelva. Se eligió la Iglesia de la Merced como “Nueva Catedral” y esto conllevaría la adaptación del presbiterio para las nuevas necesidades litúrgicas.

El 28 de febrero de 1968, la reciente catedral sufrió daños por un seísmo, y tres años más tarde se cerró al culto para comenzar las correspondientes obras de restauración bajo la dirección del arquitecto Rafael Manzano Martos, que finalizarían en 1977. Para entonces ya había sido declarado Monumento Nacional en 1970.

En cuanto al convento, en 1991 concluyeron las obras de adaptación para la Universidad de Huelva, proyectadas por los arquitectos Miguel González Vilches y Guillermo Muñoz. Actualmente es la Facultad de Empresariales y Turismo de la Universidad de Huelva.

Fachada principal:

La Merced 02

De estilo barroco, ladrillo revocado, y organizada en tres cuerpos. El inferior juega el papel de zócalo y contiene la puerta de entrada al templo, con arco de medio punto enmarcado por dos pares de pilastras a cada lado y con óculos cuatrilobulados. Sus laterales llevan un óculo de forma semicircular.

El segundo cuerpo está concebido como un gran retablo de hornacinas que en 1978 fueron decoradas con esculturas de León Ortega en barro cocido: Virgen de la Merced, San Leandro y el iliplense San Walabonso.

El tercer cuerpo sigue el mismo esquema del anterior, sustituyendo la hornacina central por una ventana rectangular. Y en las hornacinas laterales, también en barro cocido, las esculturas de Santa María y el Beato ayamontino Vicente de San José.

El tramo central de la fachada se remata con balaustrada sobre cornisa, en cuyo centro está una espadaña con ménsulas laterales, modelo que se vuelve a repetir en las espadañas laterales que sí llevan campanas.

El tramo lateral del segundo y tercer cuerpo lleva alternancia de un vano rectangular y unos óculos ovalados y circulares.

Interior:

La Iglesia es de planta basilical con tres naves de cinco tramos y crucero, la central más ancha y alta que las laterales, y cubierta con bóveda de cañón y lunetos reforzados con arcos fajones. Las tres se separan mediante arcos formeros de medio punto apoyados sobre pilares cruciformes de vértices redondeados. Sobre los arcos se sitúan balcones, a modo de tribunas, cuyos frentes se encuentran decorados con motivos mixtilíneos. Entre los arcos formeros y adosadas al muro se levantan pilastras cajeadas de capiteles corintios.

En la zona superior, una cornisa volada, apoyada sobre una línea de ménsulas, recibe el empuje de la bóveda. La zona superior del primer tramo de la nave central se encuentra ocupada por el coro, cuyas tribunas laterales avanzan hacia la nave apoyándose falsamente sobre capiteles corintios.

Adosado al segundo pilar izquierdo, en la nave central, se ubica el púlpito. Está realizado en madera, con decoración pictórica representando a los mártires beatos Jacobus de Soto, Sancius de Aragón y Juanes de Santa María.

Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, y en sus muros perimetrales se ubican retablos dieciochescos en madera tallada, dorada y policromada. En la nave del Evangelio se hallan los de San Antonio Abad, Nuestra Señora de la Merced, y el Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje. En la nave de la Epístola se ubican de San Roque, el Sagrado Corazón de Jesús, y el de San José.

El crucero presenta elegante cúpula semiesférica sobre tambor y linterna superior, que descansa sobre pechinas, las cuales muestran decoración pictórica compuesta de medallones en cuyo interior se representan a Santa Catalina, San Lorenzo y dos santos mercedarios. El tambor se compone de ventanas rectangulares decoradas con perfiles mixtilíneos, entre dobles pilastras de capiteles compuestos.

El presbiterio tiene planta rectangular. Su testero, plano, se encuentra cubierto en su zona inferior por la sillería del coro de los canónigos. En la parte superior, entre columnas de fuste estriado y capitel compuesto, se abre el camarín que alberga la imagen de Nuestra Señora de la Cinta, atribuida a Juan Martínez Montañés hacia 1610.

En el muro frontal del brazo izquierdo del crucero se ubica el retablo de Nuestra Señora de los Dolores.

Las dos calles laterales presentan pequeñas hornacinas que cobijan las imágenes de Santa Catalina y San Lorenzo. Las tres calles terminan con entablamento superior movido que da paso al ático. Éste presenta en su interior un crucificado flanqueado de amplias molduras sinuosas y entablamento superior coronado con penacho. El conjunto se decora con ángeles que portan símbolos de la pasión y rocallas que enmarcan escenas pictóricas sobre la vida de Jesús. En el muro frontal del brazo derecho del crucero se encuentra el retablo de Nuestro Padre Jesús de las Cadenas.

María Méndez Catalán. Artículo completo sólo para socios.

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