La habanera y Valverde del Camino

La Habanera

Tras el Descubrimiento de América, su dominio fue rápido. En treinta años, el imperio español abarcó una extensión tan amplia que obligó a un proceso colonizador complejo y desigual. Algunas de las consecuencias de la intensa colonización se visualizan con claridad trescientos años después: espectaculares cambios en el idioma, la religión, estructuras económicas, clases sociales, ordenamiento jurídico, arquitectura, manifestaciones culturales y cualquier aspecto que se analice.

Colón pisó Cuba por primera vez el 27 de octubre de 1492, Diez años después, se inició su conquista. Controlado el territorio, en 1515 se establecen siete villas, una de las cuales sería el origen de lo que hoy conocemos como La Habana.

Cuba despertó en el s. XIX con el influjo de los nuevos aires que llegaban del triunfo independentista norteamericano, y las noticias de la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad); un espejismo para una isla donde casi la mitad de la población era esclava, con unas señas de identidad condensadas en el azúcar, el tabaco, el café y el ron.

El desenlace se inició a través de una insurrección que fue sofocada diez años después (1868-1878). A partir de entonces, predominó la opción independentista, alcanzando tan arraigo entre la población que su desvinculación de España solo era cuestión de tiempo. Así, en 1895 se inició la Guerra de la Independencia de Cuba que, tres años después, terminó con la rendición del ejército español ante los revolucionarios cubanos, apoyados por los estadounidenses.

La Habana se convirtió pronto en un enclave crucial para las comunicaciones con Europa, los productos entre el Nuevo Mundo y el viejo continente, propiciando una floreciente economía, vida social y cultural propias. Al Teatro Principal de La Habana llegaban grupos de ópera y zarzuela procedentes de Europa que representan las tendencias musicales europeas, en particular de España. Aparece así la música como entretenimiento, ejecutada en salones de baile y durante los descansos de las grandes representaciones, empezando a mostrar formas musicales que fusionan las de la isla con las procedentes de la península.

En este bullir político, económico, social y cultural, procedente de un conglomerado de culturas de origen africano, hispano y europeo que se entremezclan con los restos originarios de la isla, se decanta en la primera mitad del siglo XIX un producto musical conocido como la habanera.

La Habanera en Valverde del Camino

A lo largo del tiempo, y especialmente a partir de mediados del s. XIX, Valverde del Camino empieza a acunar un folclore musical muy variado y de hermosas formas, fundamentándose en piezas musicales asentadas en el tiempo que tienen el discurrir paralelo a otros pueblos del entorno próximo. Con la habanera no hay evidencias concluyentes para concretar fecha y forma en que llegó, pero sí hay algunas teorías que podrían desvelar su proceso y desarrollo. Según el profesor valverdeño Tomás López López, las habaneras llegaron a Huelva a través de dos vías:

  • Grandes compositores de zarzuela que entremezclaron los ritmos cubanos entre el género chico. La zarzuela es, en sí, una obra musical compuesta por distintos tipos de música, entre los que se encuentran las habaneras. Son muchas las compañías españolas que han viajado hasta Cuba y que han compuesto zarzuelas con presencia del género musical cubano.

  • Soldados y marineros españoles que van a la isla y vuelven, y que desde la añoranza cantan a la tierra y al amor que dejaron en La Habana. La última vez que volvieron de Cuba en cantidad destacable fue cuando se enrareció el clima político; y trajeron las habaneras,

En Valverde del Camino hay una gran tradición de Habaneras. El cante llegó con los soldados valverdeños que hicieron, a finales del siglo XIX, el servicio militar en Cuba. Hay varios lugares de España con tradición y arraigo del género cubano, como Murcia, Valladolid y Valverde. En Cádiz, en los géneros carnavaleros hay algunas melodías similares, y en el Norte también hay mucha tradición. Pero en la provincia de Huelva sólo hay en el municipio andevaleño.

En Valverde se difunde a través de las reuniones de tabernas; se trata de un canto íntimo a un amor. Además, desde siempre, se han cantado en las reuniones de amigos que se celebraban los domingos en el campo. Y entre el gremio de zapateros de la localidad, quienes cantaban habaneras mientras trabajaban junto a sus ayudantes y aprendices, motivo por el que el canto comenzó a formar parte de la tradición de Valverde. Prueba de ello es el Cancionero de Valverde del Camino, de Luis Arroyo Valero, que se presentó en los años 50 y que recoge un total de 70 habaneras que hace que el género musical deje de formar parte de la tradición oral y comience a quedar fija en el patrimonio cultural de dicho municipio.

El impulso definitivo en Valverde vino de la mano de Diego Romero Álvarez y la Real Agrupación Artística de Valverde del Camino, creada en 1963. En 2005 nació el Certamen de Habaneras Diego Romero Álvarez, donde se cantan los cantos cubanos más populares y tradicionales de la localidad. Y para recuperar y trasladar la tradición musical a generaciones venideras, se ha creado el certamen infantil.

Las habaneras y los cantes de ‘ida y vuelta’ vuelven a poner de manifiesto el importante legado que llegó hasta tierras onubenses de la mano de marineros, soldados e indianos que retornaron y que han dejado en nuestra cultura y forma de vivir huellas del otro lado del Atlántico.

Bibliografía y fuentes:

  • Varios autores: El Andévalo, paisajes y humanidad. Diputación Provincial de Huelva 2014.
  • Huelva Buenas Noticias: Las habaneras, un cante de “ida y vuelta” arraigado y con
    tradición en Valverde del Camino 25/11/2014.

María Núñez. Artículo completo sólo para socios.

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¿Sabías que… las primeras romerías del Rocío se celebraron en septiembre?

El cabildo municipal y el clero de la Villa de Almonte proclamaron a Santa María de las Rocinas como su protectora y patrona un 29 de Junio de 1653. Así mismo, acordaron celebrar su festividad en el Día del Dulce Nombre de María, que por aquellas fechas se conmemoraba el 17 de septiembre.

Cuatro años más tarde, el 17 de septiembre de 1657, se organizó la primera romería de la historia rociera, a la que asistieron los almonteños, encabezados por su Alcalde, concejales, y todo el pueblo. También participaron gentes venidas de los lugares más cercanos a la Rocina,  como eran Sanlúcar de Barrameda, Villamanrique, Pilas, etc.

Patronazgo Sta. Maria RocinaRomeria Rocio antigua

Manolo Moreno.

 

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La Villa de Huelva en torno a finales del s. XV

Son escasas las noticias sobre la estructura física de Huelva a fines de la Edad Media. No obstante, podemos intuir algo por descripciones posteriores que recogen lo esencial de sus rasgos urbanísticos.

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El Ldo. Juan Agustín de Mora y Garrocho pone en duda que la obra sea de cartagineses, romanos, godos o moros, sino que “por la semejanza de Fabrica, que he visto en otros, fué edificado despues de la Conquista por alguno de los señoríos, á quien tocó esta Villa”. Amador de los Ríos precisa más y dice que “arruinada por el transcurso de los tiempos la primitiva fortificación, acaso labrada de hormigon, los condes de Medinaceli, herederos de don Juan de la Cerda, debieron de reconstruida desde sus cimientos ya en el último tercio del siglo XIV o principios del siguiente”.

Tomando el castillo como referencia, en el Cabezo de San Pedro, al sur se encontraba la parroquia de San Pedro, única hasta el siglo XVI. Al oeste salía un tajo que conocido como la Cuesta. Al final de la Cuesta se extendía la Vega, donde después se construyó un barrio, pero que por entonces estaba dedicada a actividades agrícolas. Desde lo alto de la Cuesta y mirando hacia el norte nos encontramos las Salinas, los molinos, el camino de la Cinta y el de Gibraleón.

Volviendo a la plaza de San Pedro, hacia el este, dice J.A. de Mora: “La altura de este Cabezo se vá disminuyendo por su Levante con la calle de la Fuente que arranca de la Plaza de San Pedro, y se llama assi, por vna, que sobre la derecha tiene á su entrada, oy seca; pero pocos años há proveída de abundantes aguas que se derivaban en cañadas de los Cerros de Conquero, donde aun se registran las ruinas de sus Minas”.

La calle de la Fuente y la Cuesta servían de comunicación de la parte alta con la parte baja, que por entonces empezaba a construirse y poblarse. En efecto, en 1515 comenzó a erigirse una segunda iglesia, de la que dice de Mora: “Como el vecindario de Huelva se iba agrandando, y extendiendo por lo baxo de la Poblacion antigua, se penso en erigir segunda Parroquia, para el abasto espiritual de aquella Feligresía tan distante de la Parroquia de San Pedro”. Sería ésta pues, la iglesia de la Concepción. Siguiendo al sur llegamos al verdadero centro neurálgico de la actividad económica de la villa. Pegada al puerto se encontraba la Calzada, hoy calle Marina, donde se realizaban las transacciones comerciales.

En general, el nomenclátor callejero era bastante simple, y en él predominaban las calles con nombres de circunstancias de tipo físico o geográfico (Cuesta, Vega, Puerto, Peral), por alguna construcción (Fuente), santos (San Sebastián), oficios (Ollero, Carnicería).

Los edificios de interés eran escasos. De carácter civil, únicamente el castillo. En cuanto a las construcciones religiosas: la parroquia de San Pedro, de la cual las noticias más antiguas son de mediados del siglo XIV; y la parroquia de la Concepción, que se empieza a edificar en 1515, en las casas cedidas a tal efecto por Cristóbal Dorantes. Respecto a las fundaciones religiosas, habría que esperar hasta principios del siglo XVI para contar con la primera, la de las Religiosas Agustinas Calzadas, cuyo convento de Santa María de Gracia estaba en la calle de las Monjas, en la parte más nueva de la ciudad. Objeto de especial devoción popular eran las ermitas o santuarios, levantados generalmente a las afueras bajo la advocación de santos tutelares de enfermedades o de patronos del lugar. La ermita de San Sebastián, protector contra la peste, se encontraba a la entrada a la villa por el este. Entre levante y norte, a la salida del camino a Gibraleón, la de la Cinta.

A pesar de los interesantísimos relatos de los que disponemos, aún hay mucho que hacer para terminar de dibujar la Huelva de finales del medievo, y para ello los estudios arqueológicos son clave. Cuidar el patrimonio material, visible o aún sin descubrir, es labor de todos y todas. No permitamos que destruyan nuestra historia, pues de alguna manera algo dentro de nosotros también se rompe.

Bibliografía y fuentes

  • García-Arreciado Batanero, A.: La villa de Huelva en tiempos de los Reyes Católicos. Huelva: Alfar, 1992.
  • Jacobo del Barco y Gasca, A.: Dissertacion historico-geographica, sobre reducir la antigua Onuba a la villa de Huelva. Joseph Padrino, 1755. De esta edición, fasc. Huelva: Diputación de Huelva, 1999.
  • Jacobo del Barco y Gasca, A.: Sobre el terremoto de primero de noviembre de 1755.
  • Joachim Ibarra, 1956. De esta edición, Huelva: Universidad de Huelva, 1996.
  • De Mora Negro y Garrocho, J.A.: Huelva ilustrada: breve historia de la Antigua, y Noble Villa de Huelva. Sevilla: 1762.

Elena Caetano. Artículo completo sólo para socios.

 

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¿Sabías que… el típico pañuelo rociero es el “pañuelo de yerba”?

¿Sabías que el típico pañuelo rociero que los peregrinos llevan durante el camino, es el antiguo pañuelo de campo, conocido como “pañuelo de yerba“? Los agricultores del Condado lo utilizaban en sus faenas agrícolas, especialmente para la siega, vendimia, etc. Se trata de un pañuelo de algodón que cubría sus cabezas bajo la gorra campera, sirviendo como protección para el polvo, el calor y el sudor. Tiene forma rectangular y se dobla sobre sí mismo en pico para ser colgado del cuello o puesto sobre la cabeza.

Durante el camino del Rocío, los peregrinos que acompañan a su hearmandad suelen  utilizar esta prenda, al ser muy práctica para cubrirse el rostro y aliviarse del polvo del camino, del calor, y para limpiarse del sudor propio del duro camino bajo el sol.

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Agricultores del Condado y peregrinos de la Hdad. de Ntra. Sra. del Rocío de Huelva.

Manolo Moreno.

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Recordando al prenauta Alonso Sánchez

Algunos autores marcaron la senda, que de los indígenas salió la leyenda.

Lope de Gomara, De las Casas, Anglería… Inca Garcilaso que lo bautizaría.

Onubense de nacimiento, de la Mar… por sentimiento.

Navegaba él por islas cercanas: Azores, Madeiras o Canarias;

Su Majestad, la Mar, lo quiso empujar; y hacia América lo decidió llevar.

Otros habrían quedado en el olvido, pero buen marinero siempre había sido.

 

Su estancia en el continente fue corta, su regreso esperaba en Europa.

Ante Colón lo quiso el destino dejar, en una isla de Portugal.

No pretendía la Historia, que aquel viaje se quedara sin su Gloria;

Cristóbal Colón acabaría, la ruta que el moribundo marinero le daría.

Huelva, en algunos lugares lo reconoce, pues de él lleva el nombre.

España, poco lo ha reconocido, como se hubiese merecido…

Zas!…lee la primera letra de cada renglón, y hallarás a “nuestro Colón”.

 

En los ’80 acostumbrábamos a parar en un pequeño bar de la plaza de la Soledad, junto a la ermita: La Jangarilla. Una pequeña casa de una sola planta, encalada y sencilla; y un tejado a dos aguas. Entre el escaso mobiliario, llamaba la atención un simple cuadro en la estancia principal que aludía a la propiedad de esa casa en otros tiempos: Alonso Sánchez de Huelva. Pero el “progreso” se la llevó por delante; Huelva perdió otra oportunidad con su Historia, y nada nos hará recuperar esa casita donde haber recogido el legado de este misterioso personaje.

Aquí les muestro algunas referencias sobre Alonso Sánchez de Huelva que entre la leyenda y la historia aún navega:

“Dijose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tractos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió”.

Fray Bartolomé de las Casas (1484 – 1566).

 “Cristóbal Colón, genovés de nacimiento, hombre pobre, habitó en Portugal durante muchos años en una isla de Madera, a la que llegaron por azar unos de aquel país que habían navegado con una gran tempestad y habían arribado a las islas últimamente descubiertas; y cuando el piloto enfermó de muerte, él en persona dio al susodicho Cristóbal noticia de aquellas regiones en el año 1475”.

 Pedro Mártir de Angleria (1457 – 1526).

 “Cerca del año de mil y cuatrocientos y ochenta y cuatro, uno más o menos, un piloto natural de la villa de Huelva, en el Condado de Niebla, llamado Alonso Sánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, con el cual contratava por la mar, y llevava de España a las Canarias algunas mercaderías que allí se le vendían bien, y de las Canarias cargava de los frutos de aquellas islas y las llevava a la isla de la Madera, y de allí se bolvía a España cargado de acúcar y conservas. Andando en esta su triangular contratación, atravessando de las Canarias a la isla de la Madera, le dió un temporal tan rezio y tempestuoso que, no pudiendo resistirle, se dexó llevar de la tormenta y corrió veinte y ocho o veinte y nueve días sin saber por dónde ni adónde, porque en todo este tiempo no pudo tomar el altura por el sol ni por el Norte….

… El piloto saltó en tierra, tomó el altura y escrivió por menudo todo lo que vió y lo que le sucedió por la mar a ida y a buelta, y, haviendo tomado agua y leña, se bolvió a tiento, sin saber el viaje tampoco a la venida como a la ida, por lo cual gastó más tiempo del iue le convenía. Y por la dilación del camino les faltó el agua y el bastimento de cuya causa, y por el mucho trabajo que a ida y venida havían padescido empecaron a enfermar y morir de tal manera que de diez y sietes hombres que salieron de España no llegaron a la Tercera más de cinco y entre ellos el piloto Alonso Sánchez de Huelva. Fueron a parar a casa del famoso Cristóval Colón ginovés, porque supieron que era gran piloto y cosmógrafo y que hazla cartas de marear, el cual los recibió con mucho amor y les hizo todo regalo por saber cosas acaescidas en tan estraño y largo naufragio como el que dezian haver padescido Y como llegaron tan descaecidos del trabajo passado, por mucho que Cristóval Colon les regaló, no pudieron bolver en sí y murieron todos en su casa dexándole en herencia los trabajos que les causaron la muerte, los cuales aceptó el gran Colón con tanto ánimo y esfuerco…”

Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616).

 “…siendo cierto, que el primero, que dio noticia a Cristóbal Colón del Nuevo Mundo, fue Alonso Sánchez de Huelva, marinero natural de Huelva.”

Bernardo Aldrete (1565 – 1641).

 

Un sinfín de autores e investigadores durante siglos han tratado el tema, desmintiéndolo o apoyándolo. Yo soy de Huelva, y el tema me atrae y enorgullece; y sin quitarle mérito a la gesta de primer viaje de Cristóbal Colón, del que tampoco aún podemos asegurar su procedencia… Me viene a la mente un refrán muy acorte con el revuelo y la temática propuesta:

“Cuando el río suena, agua lleva”.

 

Rafael Blanco Carrión. Artículo completo sólo para socios.

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Personajes de nuestra Historia: Aviador Ramón Franco

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Hay historias sobre Huelva que se esconden tras del nombre de sus calles. Como el de una de las que baja desde el barrio Obrero hasta el Matadero: calle Aviador Ramón Franco (Ramón Franco Bahamonde). Es éste un personaje poco conocido por bastantes onubenses, y tal vez con poca difusión por el régimen contra el que se posicionó, y para cuyo líder supuso casi un incómodo grano en el trasero.

Hombre controvertido, arrojado, magnífico piloto, jugador, mujeriego y bebedor, ególatra y rebelde, Ramón Franco fue un personaje tan pintoresco como representativo de la convulsa España de su tiempo. Murió en 1938 y durante 40 años su figura cayó en el olvido, hasta que la desaparición de su todopoderoso hermano, el dictador Francisco Franco, hizo posible investigar su trayectoria.

En 1926 el hidroavión Plus Ultra unió Palos de la Frontera con Buenos Aires, batiendo el record mundial de un vuelo con escalas que emuló por aire la gesta de Cristóbal Colón en 1492. Ramón Franco encabezó la expedición, junto con el teniente Juan Manuel Durán, el mecánico Pablo Rada y el capitán Julio Ruiz de Alda.

Un acto de indisciplina condujo a que Ramón Franco fuera dado de baja de la Aviación Militar en 1929, tras lo cual se lanzó de lleno a la conspiración contra el dictador Primo de Rivera y contra la propia monarquía. Proponía linchar, quemar, dinamitar o despedazar a los enemigos de la revolución, e incluso tomar represalias sobre las familias de los guardias que dispararan contra el pueblo. Una actitud que lo hizo popular en ciertos sectores de la izquierda.

El Franco rebelde saca de quicio al Franco fascista. El Franco díscolo era masón, dicen, y republicano. Ilusionado con el naciente régimen, decide dar rienda suelta a su ambición política y comparte cartel con nacionalistas como Josep Tarradellas y Ventura Gasol. O Francesc Macià, que había proclamado la República Catalana.

En la cita con las urnas, Ramón acaba como diputado a Cortes Constituyentes por Esquerra Republicana de Cataluña. Esta soltura izquierdista encoleriza al Franco conspirador y golpista. Tanto que muchos achacan la muerte accidental del aeronauta a un sabotaje en el avión que ordenó el propio dictador.

Aunque la vasta biografía de Ramón Franco acumula otros muchos episodios. Como una suerte de promiscuidad que sumada a un puñado de sucesos vitales vuelcan la balanza ideológica: en la guerra civil, el Franco masón y republicano cambia de ‘bando’. Desde la aviación franquista, sus misiones de bombardeo sobre Cataluña matan a quienes años antes lo habían convertido en diputado con sus votos.

Conspirador contra la monarquía de Alfonso XIII y la dictadura de Primo de Rivera, Ramón Franco fraguó su carrera política en la clandestinidad. Profesó una línea progresista que lo empujó a la arena parlamentaria con la proclamación de la Segunda República. Y no sólo por ERC, pues también se presentó en Sevilla por el Partido Republicano Revolucionario, junto al Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante. Participó incluso en el ‘Complot de Tablada’, un episodio revolucionario con epicentro en la capital andaluza, pero que quedó como una confusa intentona.

Pero, de sujeto rebelde, ¿cómo pasa al lado oscuro? Dos claves inclinan el discurso. Una, el asesinato de su amigo Julio Ruiz de Alda, también aviador, a manos de revolucionarios incontrolados. Dos, la elección de su hermano como Jefe del Estado sublevado en octubre del 36. Porque Ramón sabe del espíritu de Francisco. Una frase suya define el odio de su hermano contra la República y la democracia: “Paco por ambición sería capaz de asesinar a nuestra madre y por presunción mataría a nuestro padre”.

¿Mató Francisco Franco a su hermano Ramón?

El panorama nubla el juicio del Franco rebelde. Dice el Ejército del Aire en la biografía del militar: “Aparentemente sus tendencias izquierdistas se habían disipado, pues se presentó en Burgos a los Nacionales”. Francisco Franco asciende a su hermano a teniente coronel y jefe de la base aérea de Baleares. El general no consulta a nadie, avivando el rencor acumulado en las filas fascistas contra el republicano Ramón Franco. El aislamiento y los bombardeos contra objetivos civiles de Cataluña, dicen, sumen al aviador en una profunda depresión.

¿Y si el hermano del jefe golpista deserta y regresa a luchar por la República? El escándalo sería mayúsculo, a nivel internacional. No son pocos los expertos que señalan esta posibilidad como causa de la muerte en accidente aéreo el 28 de octubre de 1938. Como el aviador franquista Rodolfo Bay, que volaba en otro aparato al lado del avión precipitado al mar sin aparente causa justificada: “para mí está muy claro que fue un sabotaje; muy bien preparado pero un sabotaje, sin duda. Es difícil demostrarlo al cabo de los años, pero no me cabe duda de que el avión estaba preparado para que ocurriera lo que ocurrió”.

También el teniente coronel de Aviación José Ignacio Domínguez describe la enemistad “pública y notoria” en un artículo que titula La muerte de Ramón Franco auspiciada por su hermano Francisco. O Pilar Franco, hermana de ambos, en una añeja entrevista televisiva: “un sabotaje provocado por la masonería internacional”.

El avión pilotado por Ramón Franco iba cargado con mil kilos de bombas para ser soltadas sobre Valencia o barcelona, sobre el pueblo catalán que lo había hecho diputado. Cuando inició la misión, el avión perdió toda velocidad y cayó en picado. Murió toda la tripulación.

Marcos Gómez. Artículo completo sólo para socios.

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LUISA FRANCISCA DE GUZMÁN (1613 – 1666)

Luisa María Francisca de Guzmán y Sandoval nació en Huelva en 1613 y falleció en Lisboa en 1666. Esta onubense fue reina consorte de Portugal entre 1640 y 1656, así como regente tras el fallecimiento de su marido, el Duque de Braganza. Sabemos que nació en nuestra tierra por su fe de bautismo, que se conserva en la Parroquia Mayor San Pedro.

Luisa era de la Casa de Medina Sidonia, hija de Manuel Alonso Pérez de Guzmán, “El Bueno”, uno de los señores más poderosos de la baja Andalucía. Su señorío tenía sede en Sanlúcar de Barrameda, aunque Luisa nació en Huelva ya que por entonces vivían los Duques aquí. Como ejemplos de más ascendientes suyas muy conocidas, podemos citar a estas mujeres destacadas en la Historia:

  • Ana de Silva y Mendoza, abuela paterna.
  • Catalina de la Cerda, abuela materna.
  • Ana de Mendoza (Princesa de Éboli), bisabuela paterna.

Tras sus años de formación, Luisa fue prometida por su padre en 1632 con el octavo Duque de Braganza y futuro Rey de Portugal: Don Juan IV. La boda se celebró el año siguiente en la localidad portuguesa de Villa Viçosa con grandes festejos. Contó con la aprobación de Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido del rey español Felipe IV, dado que esta unión la creyeron muy beneficiosa para los intereses de monarquía hispánica.

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 LA REINA Y LA RESTAURACIÓN DE PORTUGAL

Entre 1580 y 1640, Portugal y España estuvieron unidas en una misma monarquía, de la Casa de Austria: los reyes Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Pero las constantes guerras hacían necesarios gastos cada vez más importantes, que una y otra vez recaían en las arcas de las colonias, territorios y reinos dependientes de la Corona de Castilla. En Portugal aumentaba una oposición cada vez más clara a esta política.

En este contexto, con una Portugal cada vez más insatisfecha de la dependencia de la Corte de Castilla, se enmarca la artimaña del Conde-Duque de Olivares de procurar la boda de Luisa de Guzmán con el Duque de Braganza, el 12 de enero de 1633. Una excelente oportunidad de unir a dos de las más importantes casas ducales de España y Portugal, y con ello frenar los intentos de rebelión de Portugal contra la Unión Ibérica.

Sin embargo, todos estaban lejos de imaginar que Luisa no sólo no apoyaría la política de anexión de Portugal, si no que llegó incluso a alentar a su marido en su afán por rebelarse contra el dominio español y convencerlo de aceptar la corona que se le había ofrecido para restaurar la independencia. Tras una conspiración encabezada por la nobleza, el 15 de diciembre de 1640 se proclamó al Duque de Braganza como Rey de Portugal bajo el nombre y orden de Juan IV. Por consiguiente, Luis María Francisca de Guzmán (Gusmão en portugués) se convirtió en Reina Consorte. En el ámbito internacional, Juan obtuvo el apoyo de los ingleses y los franceses gracias a que firmó la paz con Holanda.

Se inició entonces la conocida como Guerra de Restauración Portuguesa, en la que a Luisa de Guzmán, se le reconoce un papel activo junto a su esposo, a diferencia de otras reinas que quedaron postergadas a un papel secundario en la corte y en la Historia. Luisa fue destacada influencia en la política de su marido. Se dice que, siendo advertida de los peligros que podría traer ser reina de un país que hacía frente a España (su país natal), ella pronunció estas famosas palabras:

Melhor ser Rainha por um día, do que duquesa toda a vida.

La tradición hace de Luisa uno de los “motores” de la Restauración. En esto puede haber más de leyenda que de certeza, pero no hay duda de que sí se identificó con el movimiento y que supo enfrentarse a los sacrificios en favor de Portugal.

Después de la proclamación, Luisa se instaló en Lisboa con sus hijos, viviendo para su educación y tomando una postura activa en los asuntos políticos. Cuando se produjo la Revuelta de 1641, con el intento fallido de asesinato del Rey, se dice que fue uno de los miembros de la corte que apoyó la ejecución de los conspiradores. Ejerció el gobierno siempre que el rey acudía a la frontera del Alentejo.

Del matrimonio con el Rey Joao IV nacieron 8 hijos, entre ellos: Alfonso VI y Pedro II, ambos reyes de Portugal; y Catalina de Braganza, Reina Consorte de Inglaterra y Escocia junto al rey Carlos II de Inglaterra. Esta última es famosa por haber introducido la costumbre de tomar el té en Inglaterra.

Tras la muerte en 1656 de Juan IV de Portugal, Luisa afrontó la regencia del reino por deseo testamentario de su esposo, durante la minoría de edad de su hijo Alfonso VI. Durante este periodo, Luisa organizó los ejércitos que aseguraron la independencia de Portugal en la Guerra de la Restauración. Supervisó las victorias militares contra los españoles, que los llevaron a reconocer oficialmente su derrota y consiguiente independencia de Portugal el 13 de febrero de 1668.

Luisa Francisca de Guzmán murió el 6 de noviembre 1666 en Lisboa. Hoy, sus restos descansan en el Panteón de los Bragança, dentro del Monasterio de São Vicente de Fora en Lisboa, donde fueron trasladados desde el Palacio de Xabregas.

Ésta es, a grandes rasgos, la historia de una hija de Huelva que llegó a ser reina consorte y regente de Portugal, y que procuró la independencia del país vecino. Madre de reyes, mujer tan altiva como discreta, tanto que pasó sin hacer ruido por las calles de Huelva. Aún hoy, muchos onubenses siguen sin conocer su existencia, y mucho menos su papel en la Historia. Por el contrario, cada 1 de diciembre Portugal celebra la Restauración de su Independencia, y reconocen y aprecian a su Reina Luisa como la artífice de su restaurada identidad.

Helena Peres. Artículo completo sólo para socios.

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