Baltasar Tercero

¿Sabías que… Baltasar Tercero fue el precursor de los cultos a la Virgen del Rocío?

     El sevillano Baltasar Tercero fue un aventurero y novelesco de mediados del siglo XVI que vivió en Lima entre 1556 y 1594. Ejercía oficios de: cerrajero, armero platero, relojero, y negociante de toda clase de mercaderías (trigo, caballos, armas, y incluso esclavos negros). Y era amigo de truhanes y frailes, capitanes, conquistadores, clérigos, médicos y mercaderes.

     En 1587, tras más de 30 años viviendo en Lima, Baltasar Tercero hizo su testamento allí. Como hecho insólito, acordó mandar un legado de gran importancia a la Virgen de las Rocinas y a su pequeño Santuario a la orilla de la Madre de las Marismas. Esto deja evidencias claras de que alguna relación de devoción y cercanía debió tener Baltasar con la Virgen del Rocío y con Almonte antes de marchar a las Indias, que lo llevasen a fundar una capellanía como obra pía. No obstante, se desconoce tal relación devocional.

     Baltasar dictó y ordenó su testamento ante el escribano público Esteban Pérez, el 11 de Febrero de 1587, siendo testigos llamados y rogados el Padre García Flores (presbítero), Álvaro Marín, Juan Muñoz, Juan Rodríguez y Diego López, estantes en aquella ciudad. El otorgante dijo no saber firmar, por lo que rogó que un testigo firmase por él.

     Pero a pesar del deseo de Tercero, el culto en la ermita  comenzó con los años a ser desatendido por los Patronos de la Fundación y por los cabildos seculares y eclesiástico de la Villa de Almonte. Por tanto, la Hermandad Matriz adquirió mayor protagonismo en detrimento de los patronos, siendo ésta la que organiza los cultos del Rocío y las demás hermandades rocieras, desde antiguo y hasta la actualidad.

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María Isabel Roldán Medina.

Artículo completo, con reproducción del testamento en boletín de agosto 2017 (sólo para socios).

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Un Nuevo Mundo

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     AGUIP Huelva, dentro de su vocación cultural, quiere colaborar con nuestra provincia en la celebración del 525º Aniversario del Encuentro entre Dos Mundos. Entendemos que esta efeméride es clave en el patrimonio de Huelva como provincia, además de ser el tema colombino uno de los mayores recursos con los que los guías onubenses contamos a la hora de poner en valor nuestra tierra.

     La aportación de AGUIP, además del programa NUESTROS PROTAGONISTAS, incluye una creación artística realizada por el fotógrafo onubense Joaquín Pérez García. Se trata de una serie de 6 imágenes que versan sobre los preparativos del Primer Viaje al Nuevo Mundo. 6 escenas protagonizadas por guías de turismo de la provincia, miembros todos de esta Asociación, que han encarnado a algunos de los protagonistas más relevantes del Hito Colombino.

     El director artístico del proyecto y ejecutor del mismo es Joaquín Pérez García, técnico superior en fotografía artística por la Escuela de Arte León Ortega de Huelva en 2014, y técnico también en otras artes plásticas. La fotografía de este joven artista, nacido en 1991, es de gran fuerza visual, surrealista y conceptual. Ya al inicio de su carrera artística cuenta con numerosas exposiciones, publicaciones a nivel internacional, premios, y trabajos profesionales para algunos personajes conocidos. Te invitamos a conocer su obra en estos enlaces:

Joaquín Pérez web

Joaquín Pérez facebook

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Las embarcaciones oceánicas en el s. XV

     La necesidad de dominar el océano y dejar atrás la navegación de cabotaje llevó a distintos estados a construir nuevos modelos de navíos. Oriente y África fueron los principales estímulos de los viajes del s. XV, y el Atlántico estaba salpicado de islas desiertas que también atrajeron la atención. Las Canarias (Islas Afortunadas) eran conocidas ya por griegos y romanos. Más difícil es saber cuándo fueron descubiertas las Madeiras y las Azores, que aparecen con tales nombres en mapas genoveses y catalanes del s. XIV, pero no se sabe si ya se conocían bajo otros términos.

     A partir del s. XIV cambia el modo de vivir y de pensar de los portugueses: se aspira a un nivel de vida superior. La alimentación cárnica de Europa procedía de reses sacrificadas en otoño porque no había forraje para mantenerlas en invierno. Y se hacía necesario conservar la carne para todo el año. Algunos productos conseveros se encontraban en Europa, como la sal; pero la mayoría procedían de Oriente: pimienta, canela, clavo, jengibre… Productos orientales que se cotizaban cada vez más, además de los exóticos tejidos (seda, algodón) piedras preciosas, productos farmacéuticos como el ruibarbo…

     Mientras fue posible, se utilizó la ruta mediterránea a Oriente. Pero este mar estaba muy explotado y era altamente belicoso. Reyes y nobles de España y Portugal lucharon contra los musulmanes tan continuamente que, de dichas empresas y la pesca, nuestros marinos se familiarizaron con la navegación oceánica. Pronto se supo que las costas africanas podían ofrecer muchos más beneficios: oro, pimienta y esclavos negros. Las nuevas rutas oceánicas a Oriente marcaban el futuro y evitaban la clásica ruta mediterránea, monopolizada por Italia y amenazada cada vez más por los turcos.

     El príncipe D. Enrique el Navegante fue el artífice de la gran expansión colonial portuguesa. Preparó a su gente en una escuela práctica de náuticos creada en Sagres. Recogió todos los conocimientos náuticos aprovechando la experiencia de los pilotos y navegantes anteriores, sobre todo mediterráneos. Su título de Gran Maestre de la Orden de Avis, junto con el apoyo de la Corte, le proporcionaban los medios necesarios para financiar sus empresas descubridoras.

     La idea de circunnavegar el continente Africano, como posible acceso a la especería, y de un modo más inmediato, la posibilidad de comerciar con los productos del propio continente (oro, marfil, pimienta, y sobre todo esclavos), dio un impulso enorme a los proyectos expansionistas portugueses.

     Al principio, los esfuerzos de los portugueses estuvieron encaminados a asegurarse la posesión de todas las islas atlánticas con el propósito de cerrar el océano a posibles competidores. Y casi lo consiguieron. Las Canarias fueron la única excepción. Y aunque recurrieron al Sumo Pontífice para lograrlas, finalmente siguieron siendo castellanas. No obstante, el Papa concedió a los portugueses el dominio de toda la costa africana.

     Las actividades navales portuguesas desde mitad del s. XV se centralizaron en Sagres. D. Enrique estableció allí su residencia, y además un centro náutico, que era a la vez casa de contratación, llegando a resolver allí muchos de los problemas que planteaba la navegación oceánica.

     La nao y la carabela fueron los instrumentos materiales de los grandes descubrimientos. Perfeccionadas por los portugueses, constituyeron un gran adelanto frente a las embarcaciones existentes hasta entonces. Más pesadas que las galeras mediterráneas, eran sin embargo mucho más robustas. Velamen desarrollado y casco reforzado eran las características de este tipo de nave. Fueron de tal importancia para las pretensiones expansionistas portuguesas, que los astilleros tenían prohibida la venta de dichas naves a los españoles, quienes terminaron por copiarlas, viéndolas pasar frente a nuestras costas.

     Las dos naves estaban dotadas de un castillo de proa y de la toldilla, situada a popa, donde se encontraban la cámara del capitán y el contramaestre. Ambas estrenaron también un nuevo adelanto técnico: el timón de codaste (pieza móvil vertical y plana, formada por un tablón y una pieza de hierro u otro material resistente, articulado con goznes) que sustituirá al de espadilla (especie de remo grande).

     En cuanto a los materiales constructivos, los cascos eran de roble, y de maderas más ligeras para la carpintería interior. Las partes metálicas eran de hierro, y a veces de cobre. Los elementos textiles eran de lino, y cáñamo para cuerdas y velas. El alquitrán se usaba para impermeabilizar los cascos.

     La base de la alimentación prevista para las travesías oceánicas era trigo, vino y aceite, junto con el agua dulce, carne y alimentos frescos que se repostaba en las escalas. Se completaba la carga con salazón de carne y de pescado, legumbres, miel, frutas secas y quesos. Y el vinagre, elemento indispensable para sanear el enrarecido e insalubre ambiente en la bodega del barco, por  sus propiedades, se utilizaba como desinfectante. Los problemas de conservación eran frecuentes a causa de la humedad y los parásitos.

     Se llevaban también materiales para la reparación de los barcos: alquitrán, clavos, herrajes, cuerdas, planchas de madera, piezas de repuesto (timón ,anclas etc.).

     También se tenia en cuenta los posibles encuentros con indígenas, por lo que se llevaban diversos objetos destinados a servir de moneda de cambio: espejos, bonetes de colores, peines, cuentas de vidrio; y otros materiales útiles: hachas, cuchillos, tijeras, anzuelos, etc. Y algunos presentes más valiosos para conseguir los favores de príncipes y autoridades.

     Los barcos tenían también sus sistemas de defensa. Sobre cubierta se instalan piezas de artillería ligera que disparan metralla de hierro. Bajo cubierta, por agujeros en el casco, las bombardas arrojaban proyectiles  de piedra o hierro. La tripulación estaba armada con lanzas, picas, espadas, armas arrojadizas y armaduras.

     En resumen, unas naves que fueron la avanzadilla del desarrollo de la construcción naval oceánica, que permitieron perder de vista las costas y cruzar los océanos al encuentro de territorios desconocidos; e igualmente,  la creación de nuevas rutas hacia los ya conocidos.

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Artículo completo en boletín de julio (sólo para socios).

Verónica Manaut Martínez.

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Club de los 60, Huelva 2017

     Los guías de AGUIP Huelva (para Sevilla Inside) hemos atendido, durante todo el mes de mayo y la primera mitad de junio de 2017, el programa Club de los 60, clásica operativa que desde hace muchos años organiza la Junta de Castilla y León para pensionistas de esta comunidad autónoma. Desde que recibimos a los primeros grupos de Ávila y Segovia el pasado 3 de mayo, hasta que despedimos a los últimos de Valladolid y Palencia el 13 de junio, hemos enseñado lo mejor de nuestra tierra a unos 1150 castellano-leoneses que han llegado organizados en grupos de 50 personas, cada uno de ellos atendido por un guía de Aguip. Desde el Hotel Pato Amarillo de Punta Umbría, donde estuvieron alojados estos turistas, hemos realizado con ellos las siguientes rutas:

  • Andévalo y Sierra: Minas de Riotinto y Aracena.
  • Entorno de Doñana: Palacio del Acebrón y El Rocío.
  • Isla Cristina: ruta urbana.
  • Lugares Colombinos: Monasterio de La Rábida y Huelva.
  • Moguer: ruta urbana con Casa Natal de Juan Ramón Jiménez.
  • Vilareal de Santo António y Ayamonte: rutas urbanas con cruce del Guadiana en ferry.
  • Niebla y Bollullos Par de Condado: rutas urbanas.
  • Sevilla: ruta monumental con Catedral de Santa María de la Sede.

     Atendiendo a la valoración que, mediante encuestas, realizó cada participante, podemos sentirnos orgullosos de la imagen de Huelva que hemos hecho llegar a Castilla y León. Igualmente, hemos dejado el pabellón bien alto en cuanto a calidad de servicio, habiendo recibido siempre críticas muy positiva sobre nuestro trabajo, profesionalidad, y calidad humana.

     Quedamos agradecidos y muy contentos porque Huelva, nuestra casa, ha sido disfrutada por visitantes maravillosos. ¡Hasta la primavera que viene!

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Mora Claros y el modernismo

PALACIO DE MORA CLAROS, HUELVA

La Huelva de principios del XX se vinculaba al mar a través de la Calle Puerto cuando éste se situaba en el actual Parque Zafra. Así, la vía directa comercial entre el corazón de la urbe y su boca de entrada-salida de riquezas, era esta calle. Por ello, lo más granado de la sociedad onubense ocupó esta zona con sus palacios.

Los ríos de nuestro litoral serpentean de manera diferente a lo largo de la Historia debido a la peculiar dinámica litoral que tenemos en la Costa de la Luz. Muchos de ellos, incluso, son cada vez más largos a la vez que más estrechos debido a la colmatación de marismas y los procesos sedimentarios. Y el Odiel no podía ser distinto. De este modo, el Puerto de Huelva no siempre se ha ubicado en el mismo punto, sino que ha ido mudándose según las necesidades de explotación y las características del río en cada momento. Por ende, en los albores del s. XX, pasamos al nuevo camino comercial anteriormente descrito.

La casa-palacio de Antonio Mora Claros (¡que no “Moras” Claros, como los más choqueros se empeñan en decir!) es una construcción diseñada por Moisés Serrano en 1912 y reformado por José María Pérez Carasa en 1919 para la familia de del que fue Alcalde de Huelva y Presidente de la Diputación Provincial en aquellos años. Durante su legislatura, este señor trabajó desde este palacio, por lo que muchas de las decisiones políticas de entonces se tomaron aquí.

El lugar elegido por Antonio para vivir y trabajar no podía estar en un lugar más estratégico: esquina de la calle que luego llegó su nombre (eje hacia el centro y los principales edificios civiles y religiosos) con la calle que al puerto iba.

En aquella época, llegó a Andalucía una moda artística: el modernismo (válganos la redundancia), estilo nacido en el norte y tan impresionante que los ricos del momento se olvidaron de la esencia andaluza y pidieron a sus diseñadores obras acorde al nuevo gusto. Antonio entre ellos, por lo que en su casa veremos elementos propios de este arte. Pero él tuvo la “mala suerte” de toparse con arquitectos que defendieron el regionalismo andaluz, por lo que en esta espectacular construcción vemos elementos de ambos estilos.

Aun con esta mezcla estilística, sí es cierto que el estilo más destacable o general en el que podríamos catalogar el edificio es el modernismo afrancesado. En aquella época se construyeron varios edificios similares al amparo de la prosperidad económica que disfrutaba la burguesía onubense, y muchos de ellos se edificaron en esta zona de una vieja Huelva que había “bajado” de los cabezos para enfocarse al puerto. Actualmente, el Palacio de Mora Claros es un centro de día para la tercera edad, y su propietaria es la Junta de Andalucía.

Antonio Mora Claros fue clave en la Historia de Huelva por haber gestionado grandes proyectos como: fábrica de electricidad, Teatro Mora, Diario de Huelva, etc.

Mora Claros falleció el 20 de noviembre de 1922 a los 46 años, heredando títulos su esposa Doña Josefa Jiménez. Él pasó a la Historia de Huelva como uno de sus más grandes alcaldes y como “un rico que mereció serlo”, ganándose consideración, respeto y admiración del pueblo.

Modernismo vs regionalismo andaluz:

El modernismo (Art Nouveau) fue una corriente artística nacida en Francia y Bélgica, y desarrollada en Europa en la transición entre los siglos XIX y XX, la belle époque. Su estética se inspira en la naturaleza, reproduciendo elementos de ella con materiales propios de la coetánea Revolución Industrial (vidrieras, rejas…). Pero sin producción en masa, sino contra ella, con obras personalizadas que protegiesen la figura del artesano. Además, el modernismo defendía la democratización del arte, de forma que hasta los objetos más cotidianos tuviesen valor estético y fuesen accesibles a toda la población. No obstante, la realidad fue diferente a esta idea, pues el resultado fue un arte burgués muy caro.

El modernismo fue una corriente artística que caló rápido entre la sociedad adinerada, siempre ávida de diferenciarse del pueblo llano. Un pueblo llano, en este caso, que materialmente vivía en lo tradicional, en la línea andaluza. Afortunadamente hubo una serie de artistas locales que, para hacer frente a la moda y en protección de la identidad andaluza, dieron forma al estilo llamado regionalismo andaluz. Tomaron como elementos caracterizadores materiales clásicos en el sur, herencia de viejos pueblos: azulejería colorista, ladrillo desnudo, etc. Uno de los máximos exponentes fue el sevillano Aníbal González, cuya obra cumbre es la Plaza de España de Sevilla. Y aquí, en Huelva, José María Pérez Carasa.

 

Antonio Maestre González.

Artículo completo en el boletín de junio 2017 (sólo para socios).

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Una catástrofe que no se olvida

     El Día de Todos los Santos de 1755 sufrimos una gran desgracia: un terremoto de unos 8 ó 9 grados de intensidad (escala Ritcher) que sucedió sobre las 09:30 h. y que duró entre 3 y 6 minutos aproximadamente. El epicentro se situó en el Océano Atlántico, a unos 100 kilómetros de Lisboa, en la falla geológica de las Azores-Gibraltar. El seísmo fue seguido por un maremoto que se produjo 40 minutos después. Y donde no llegó el agua, surgieron las llamas; Lisboa ardió durante 5 días. El 85% de los edificios de la ciudad fueron destruidos, y 90.000 personas murieron.

     Reinaba José I. Su Primer Ministro, el Marqués de Pombal, se encargó de organizar la catástrofe en Lisboa: cuidar a los vivos, enterrar a los muertos, dejar la ciudad libre de escombros, y reconstruida. Envió a todas las parroquias del país una encuesta sobre el terremoto y sus efectos: tiempo de duración, réplicas, daños… Las respuestas obtenidas se encuentran actualmente archivadas en el Archivo Histórico Nacional de Lisboa. Estudiando y comparando los informes, los científicos modernos pudieron reconstruir el acontecimiento desde una perspectiva científica. Por ello se considera al Marqués de Pombal el precursor de la sismología occidental moderna.

     En España, muchas ciudades perdieron parte de su arquitectura, y se recogieron 5.300 víctimas. Fernando VI ordenó al Consejo de Castilla la preparación de un informe sobre el terremoto. Al igual que en Portugal, también se envióó un cuestionario a los pueblos, información almacenada en el Archivo Nacional de Madrid. Así fue el primer terremoto cuyos efectos fueron estudiados científicamente.

     Andalucía se vio muy afectada. En Huelva, gran parte de la población estaba en la Parroquia de san Pedro celebrando los Oficios de Todos los Santos. Pasadas varias oleadas de temblores, aquellos onubenses salieron de la Iglesia para encontrarse con casas totalmente derruidas y muchas personas muertas por desprendimientos y avalanchas. La ciudad era un caos, y lo peor estaba por llegar: un tsunami que asoló lo poco que quedaba en pie. Olas cercanas a los 12 metros llegaron a la costa onubense. En la ciudad se enterraron a 66 ahogados, aunque la cifra de desaparecidos llegaría a las 2.000 personas.

     También produjo cambios en la geografía costera onubense. El mar se introdujo en zonas en las que nunca se hubiera pensado que pudiera estar. El río Tinto vio alterado su cauce. El Odiel y sus esteros se desbordaron inundando zonas cercanas. En Ayamonte se cerró el canal del Guadiana por el que accedían los barcos desde el mar abierto. La desembocadura del río Piedras también se modificó. Es muy probable que Isla Cristina dejara de ser una isla al cerrarse los esteros que se abrían a levante.

     Durante los siguientes días se produjeron réplicas de menor importancia, que mantuvieron vivo el temor de los onubenses durante meses.

     El terremoto de Lisboa de 1 de Noviembre de 1755 fue un acontecimiento decisivo en la Historia de Europa, el más destructivo que ha azotado la Península Ibérica hasta la fecha, y con el que la gente empezó a cuestionar las causas y naturaleza de este tipo de desastres.

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María Méndez Catalán.

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¡Pasajeros al Vinotren!

Los centros de edución permanente del Condado visitaron la Cooperativa Vinícola y los campos de Bollullos el pasado 28 de marzo.

     La primera convivencia intercentro que organizaron los CEPER del Condado de Huelva tuvo lugar el pasado martes, 28 de marzo, en Bollullos. Gracias al Grupo Sentire, organizador del evento, 3 guías de Aguip Huelva pudimos mostrarles a los 200 alumnos participantes una parte importantísima del patrimonio de la comarca: la uva y el vino. En concreto, se realizaron visitas al Centro de Interpretación del Vino, a la bodega de la Cooperativa Vinícola de El Condado, y un paseo en los trenes turísticos de Conoce Huelva por los campos de la localidad anfitriona, con paradas para catas en plena naturaleza.

     El encuentro unió a alumnos de La Palma, Rociana, Villarrasa, Niebla, Bonares, Lucena, Almonte, Hinojos, Villalba, Manzanilla, Paterna, Chucena, y el propio Bollullos. Todos ellos participaron juntos en una jornada enogastronómica y cultural que, según intenciones actuales de la organización, se pretende repetir anualmente en un municipio diferente del Condado para así dar a conocer sus costumbres, tradiciones, gastronomía…

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