¿Sabías que… el típico pañuelo rociero es el «pañuelo de yerba»?

¿Sabías que el típico pañuelo rociero que los peregrinos llevan durante el camino, es el antiguo pañuelo de campo, conocido como «pañuelo de yerba«? Los agricultores del Condado lo utilizaban en sus faenas agrícolas, especialmente para la siega, vendimia, etc. Se trata de un pañuelo de algodón que cubría sus cabezas bajo la gorra campera, sirviendo como protección para el polvo, el calor y el sudor. Tiene forma rectangular y se dobla sobre sí mismo en pico para ser colgado del cuello o puesto sobre la cabeza.

Durante el camino del Rocío, los peregrinos que acompañan a su hearmandad suelen  utilizar esta prenda, al ser muy práctica para cubrirse el rostro y aliviarse del polvo del camino, del calor, y para limpiarse del sudor propio del duro camino bajo el sol.

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Agricultores del Condado y peregrinos de la Hdad. de Ntra. Sra. del Rocío de Huelva.

Manolo Moreno.

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Recordando al prenauta Alonso Sánchez

Algunos autores marcaron la senda, que de los indígenas salió la leyenda.

Lope de Gomara, De las Casas, Anglería… Inca Garcilaso que lo bautizaría.

Onubense de nacimiento, de la Mar… por sentimiento.

Navegaba él por islas cercanas: Azores, Madeiras o Canarias;

Su Majestad, la Mar, lo quiso empujar; y hacia América lo decidió llevar.

Otros habrían quedado en el olvido, pero buen marinero siempre había sido.

 

Su estancia en el continente fue corta, su regreso esperaba en Europa.

Ante Colón lo quiso el destino dejar, en una isla de Portugal.

No pretendía la Historia, que aquel viaje se quedara sin su Gloria;

Cristóbal Colón acabaría, la ruta que el moribundo marinero le daría.

Huelva, en algunos lugares lo reconoce, pues de él lleva el nombre.

España, poco lo ha reconocido, como se hubiese merecido…

Zas!…lee la primera letra de cada renglón, y hallarás a “nuestro Colón”.

 

En los ’80 acostumbrábamos a parar en un pequeño bar de la plaza de la Soledad, junto a la ermita: La Jangarilla. Una pequeña casa de una sola planta, encalada y sencilla; y un tejado a dos aguas. Entre el escaso mobiliario, llamaba la atención un simple cuadro en la estancia principal que aludía a la propiedad de esa casa en otros tiempos: Alonso Sánchez de Huelva. Pero el “progreso” se la llevó por delante; Huelva perdió otra oportunidad con su Historia, y nada nos hará recuperar esa casita donde haber recogido el legado de este misterioso personaje.

Aquí les muestro algunas referencias sobre Alonso Sánchez de Huelva que entre la leyenda y la historia aún navega:

“Dijose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tractos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió”.

Fray Bartolomé de las Casas (1484 – 1566).

 “Cristóbal Colón, genovés de nacimiento, hombre pobre, habitó en Portugal durante muchos años en una isla de Madera, a la que llegaron por azar unos de aquel país que habían navegado con una gran tempestad y habían arribado a las islas últimamente descubiertas; y cuando el piloto enfermó de muerte, él en persona dio al susodicho Cristóbal noticia de aquellas regiones en el año 1475”.

 Pedro Mártir de Angleria (1457 – 1526).

 “Cerca del año de mil y cuatrocientos y ochenta y cuatro, uno más o menos, un piloto natural de la villa de Huelva, en el Condado de Niebla, llamado Alonso Sánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, con el cual contratava por la mar, y llevava de España a las Canarias algunas mercaderías que allí se le vendían bien, y de las Canarias cargava de los frutos de aquellas islas y las llevava a la isla de la Madera, y de allí se bolvía a España cargado de acúcar y conservas. Andando en esta su triangular contratación, atravessando de las Canarias a la isla de la Madera, le dió un temporal tan rezio y tempestuoso que, no pudiendo resistirle, se dexó llevar de la tormenta y corrió veinte y ocho o veinte y nueve días sin saber por dónde ni adónde, porque en todo este tiempo no pudo tomar el altura por el sol ni por el Norte….

… El piloto saltó en tierra, tomó el altura y escrivió por menudo todo lo que vió y lo que le sucedió por la mar a ida y a buelta, y, haviendo tomado agua y leña, se bolvió a tiento, sin saber el viaje tampoco a la venida como a la ida, por lo cual gastó más tiempo del iue le convenía. Y por la dilación del camino les faltó el agua y el bastimento de cuya causa, y por el mucho trabajo que a ida y venida havían padescido empecaron a enfermar y morir de tal manera que de diez y sietes hombres que salieron de España no llegaron a la Tercera más de cinco y entre ellos el piloto Alonso Sánchez de Huelva. Fueron a parar a casa del famoso Cristóval Colón ginovés, porque supieron que era gran piloto y cosmógrafo y que hazla cartas de marear, el cual los recibió con mucho amor y les hizo todo regalo por saber cosas acaescidas en tan estraño y largo naufragio como el que dezian haver padescido Y como llegaron tan descaecidos del trabajo passado, por mucho que Cristóval Colon les regaló, no pudieron bolver en sí y murieron todos en su casa dexándole en herencia los trabajos que les causaron la muerte, los cuales aceptó el gran Colón con tanto ánimo y esfuerco…”

Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616).

 “…siendo cierto, que el primero, que dio noticia a Cristóbal Colón del Nuevo Mundo, fue Alonso Sánchez de Huelva, marinero natural de Huelva.”

Bernardo Aldrete (1565 – 1641).

 

Un sinfín de autores e investigadores durante siglos han tratado el tema, desmintiéndolo o apoyándolo. Yo soy de Huelva, y el tema me atrae y enorgullece; y sin quitarle mérito a la gesta de primer viaje de Cristóbal Colón, del que tampoco aún podemos asegurar su procedencia… Me viene a la mente un refrán muy acorte con el revuelo y la temática propuesta:

“Cuando el río suena, agua lleva”.

 

Rafael Blanco Carrión. Artículo completo sólo para socios.

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Personajes de nuestra Historia: Aviador Ramón Franco

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Hay historias sobre Huelva que se esconden tras del nombre de sus calles. Como el de una de las que baja desde el barrio Obrero hasta el Matadero: calle Aviador Ramón Franco (Ramón Franco Bahamonde). Es éste un personaje poco conocido por bastantes onubenses, y tal vez con poca difusión por el régimen contra el que se posicionó, y para cuyo líder supuso casi un incómodo grano en el trasero.

Hombre controvertido, arrojado, magnífico piloto, jugador, mujeriego y bebedor, ególatra y rebelde, Ramón Franco fue un personaje tan pintoresco como representativo de la convulsa España de su tiempo. Murió en 1938 y durante 40 años su figura cayó en el olvido, hasta que la desaparición de su todopoderoso hermano, el dictador Francisco Franco, hizo posible investigar su trayectoria.

En 1926 el hidroavión Plus Ultra unió Palos de la Frontera con Buenos Aires, batiendo el record mundial de un vuelo con escalas que emuló por aire la gesta de Cristóbal Colón en 1492. Ramón Franco encabezó la expedición, junto con el teniente Juan Manuel Durán, el mecánico Pablo Rada y el capitán Julio Ruiz de Alda.

Un acto de indisciplina condujo a que Ramón Franco fuera dado de baja de la Aviación Militar en 1929, tras lo cual se lanzó de lleno a la conspiración contra el dictador Primo de Rivera y contra la propia monarquía. Proponía linchar, quemar, dinamitar o despedazar a los enemigos de la revolución, e incluso tomar represalias sobre las familias de los guardias que dispararan contra el pueblo. Una actitud que lo hizo popular en ciertos sectores de la izquierda.

El Franco rebelde saca de quicio al Franco fascista. El Franco díscolo era masón, dicen, y republicano. Ilusionado con el naciente régimen, decide dar rienda suelta a su ambición política y comparte cartel con nacionalistas como Josep Tarradellas y Ventura Gasol. O Francesc Macià, que había proclamado la República Catalana.

En la cita con las urnas, Ramón acaba como diputado a Cortes Constituyentes por Esquerra Republicana de Cataluña. Esta soltura izquierdista encoleriza al Franco conspirador y golpista. Tanto que muchos achacan la muerte accidental del aeronauta a un sabotaje en el avión que ordenó el propio dictador.

Aunque la vasta biografía de Ramón Franco acumula otros muchos episodios. Como una suerte de promiscuidad que sumada a un puñado de sucesos vitales vuelcan la balanza ideológica: en la guerra civil, el Franco masón y republicano cambia de ‘bando’. Desde la aviación franquista, sus misiones de bombardeo sobre Cataluña matan a quienes años antes lo habían convertido en diputado con sus votos.

Conspirador contra la monarquía de Alfonso XIII y la dictadura de Primo de Rivera, Ramón Franco fraguó su carrera política en la clandestinidad. Profesó una línea progresista que lo empujó a la arena parlamentaria con la proclamación de la Segunda República. Y no sólo por ERC, pues también se presentó en Sevilla por el Partido Republicano Revolucionario, junto al Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante. Participó incluso en el ‘Complot de Tablada’, un episodio revolucionario con epicentro en la capital andaluza, pero que quedó como una confusa intentona.

Pero, de sujeto rebelde, ¿cómo pasa al lado oscuro? Dos claves inclinan el discurso. Una, el asesinato de su amigo Julio Ruiz de Alda, también aviador, a manos de revolucionarios incontrolados. Dos, la elección de su hermano como Jefe del Estado sublevado en octubre del 36. Porque Ramón sabe del espíritu de Francisco. Una frase suya define el odio de su hermano contra la República y la democracia: “Paco por ambición sería capaz de asesinar a nuestra madre y por presunción mataría a nuestro padre”.

¿Mató Francisco Franco a su hermano Ramón?

El panorama nubla el juicio del Franco rebelde. Dice el Ejército del Aire en la biografía del militar: “Aparentemente sus tendencias izquierdistas se habían disipado, pues se presentó en Burgos a los Nacionales”. Francisco Franco asciende a su hermano a teniente coronel y jefe de la base aérea de Baleares. El general no consulta a nadie, avivando el rencor acumulado en las filas fascistas contra el republicano Ramón Franco. El aislamiento y los bombardeos contra objetivos civiles de Cataluña, dicen, sumen al aviador en una profunda depresión.

¿Y si el hermano del jefe golpista deserta y regresa a luchar por la República? El escándalo sería mayúsculo, a nivel internacional. No son pocos los expertos que señalan esta posibilidad como causa de la muerte en accidente aéreo el 28 de octubre de 1938. Como el aviador franquista Rodolfo Bay, que volaba en otro aparato al lado del avión precipitado al mar sin aparente causa justificada: “para mí está muy claro que fue un sabotaje; muy bien preparado pero un sabotaje, sin duda. Es difícil demostrarlo al cabo de los años, pero no me cabe duda de que el avión estaba preparado para que ocurriera lo que ocurrió”.

También el teniente coronel de Aviación José Ignacio Domínguez describe la enemistad “pública y notoria” en un artículo que titula La muerte de Ramón Franco auspiciada por su hermano Francisco. O Pilar Franco, hermana de ambos, en una añeja entrevista televisiva: “un sabotaje provocado por la masonería internacional”.

El avión pilotado por Ramón Franco iba cargado con mil kilos de bombas para ser soltadas sobre Valencia o barcelona, sobre el pueblo catalán que lo había hecho diputado. Cuando inició la misión, el avión perdió toda velocidad y cayó en picado. Murió toda la tripulación.

Marcos Gómez. Artículo completo sólo para socios.

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LUISA FRANCISCA DE GUZMÁN (1613 – 1666)

Luisa María Francisca de Guzmán y Sandoval nació en Huelva en 1613 y falleció en Lisboa en 1666. Esta onubense fue reina consorte de Portugal entre 1640 y 1656, así como regente tras el fallecimiento de su marido, el Duque de Braganza. Sabemos que nació en nuestra tierra por su fe de bautismo, que se conserva en la Parroquia Mayor San Pedro.

Luisa era de la Casa de Medina Sidonia, hija de Manuel Alonso Pérez de Guzmán, “El Bueno”, uno de los señores más poderosos de la baja Andalucía. Su señorío tenía sede en Sanlúcar de Barrameda, aunque Luisa nació en Huelva ya que por entonces vivían los Duques aquí. Como ejemplos de más ascendientes suyas muy conocidas, podemos citar a estas mujeres destacadas en la Historia:

  • Ana de Silva y Mendoza, abuela paterna.
  • Catalina de la Cerda, abuela materna.
  • Ana de Mendoza (Princesa de Éboli), bisabuela paterna.

Tras sus años de formación, Luisa fue prometida por su padre en 1632 con el octavo Duque de Braganza y futuro Rey de Portugal: Don Juan IV. La boda se celebró el año siguiente en la localidad portuguesa de Villa Viçosa con grandes festejos. Contó con la aprobación de Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido del rey español Felipe IV, dado que esta unión la creyeron muy beneficiosa para los intereses de monarquía hispánica.

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 LA REINA Y LA RESTAURACIÓN DE PORTUGAL

Entre 1580 y 1640, Portugal y España estuvieron unidas en una misma monarquía, de la Casa de Austria: los reyes Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Pero las constantes guerras hacían necesarios gastos cada vez más importantes, que una y otra vez recaían en las arcas de las colonias, territorios y reinos dependientes de la Corona de Castilla. En Portugal aumentaba una oposición cada vez más clara a esta política.

En este contexto, con una Portugal cada vez más insatisfecha de la dependencia de la Corte de Castilla, se enmarca la artimaña del Conde-Duque de Olivares de procurar la boda de Luisa de Guzmán con el Duque de Braganza, el 12 de enero de 1633. Una excelente oportunidad de unir a dos de las más importantes casas ducales de España y Portugal, y con ello frenar los intentos de rebelión de Portugal contra la Unión Ibérica.

Sin embargo, todos estaban lejos de imaginar que Luisa no sólo no apoyaría la política de anexión de Portugal, si no que llegó incluso a alentar a su marido en su afán por rebelarse contra el dominio español y convencerlo de aceptar la corona que se le había ofrecido para restaurar la independencia. Tras una conspiración encabezada por la nobleza, el 15 de diciembre de 1640 se proclamó al Duque de Braganza como Rey de Portugal bajo el nombre y orden de Juan IV. Por consiguiente, Luis María Francisca de Guzmán (Gusmão en portugués) se convirtió en Reina Consorte. En el ámbito internacional, Juan obtuvo el apoyo de los ingleses y los franceses gracias a que firmó la paz con Holanda.

Se inició entonces la conocida como Guerra de Restauración Portuguesa, en la que a Luisa de Guzmán, se le reconoce un papel activo junto a su esposo, a diferencia de otras reinas que quedaron postergadas a un papel secundario en la corte y en la Historia. Luisa fue destacada influencia en la política de su marido. Se dice que, siendo advertida de los peligros que podría traer ser reina de un país que hacía frente a España (su país natal), ella pronunció estas famosas palabras:

Melhor ser Rainha por um día, do que duquesa toda a vida.

La tradición hace de Luisa uno de los “motores” de la Restauración. En esto puede haber más de leyenda que de certeza, pero no hay duda de que sí se identificó con el movimiento y que supo enfrentarse a los sacrificios en favor de Portugal.

Después de la proclamación, Luisa se instaló en Lisboa con sus hijos, viviendo para su educación y tomando una postura activa en los asuntos políticos. Cuando se produjo la Revuelta de 1641, con el intento fallido de asesinato del Rey, se dice que fue uno de los miembros de la corte que apoyó la ejecución de los conspiradores. Ejerció el gobierno siempre que el rey acudía a la frontera del Alentejo.

Del matrimonio con el Rey Joao IV nacieron 8 hijos, entre ellos: Alfonso VI y Pedro II, ambos reyes de Portugal; y Catalina de Braganza, Reina Consorte de Inglaterra y Escocia junto al rey Carlos II de Inglaterra. Esta última es famosa por haber introducido la costumbre de tomar el té en Inglaterra.

Tras la muerte en 1656 de Juan IV de Portugal, Luisa afrontó la regencia del reino por deseo testamentario de su esposo, durante la minoría de edad de su hijo Alfonso VI. Durante este periodo, Luisa organizó los ejércitos que aseguraron la independencia de Portugal en la Guerra de la Restauración. Supervisó las victorias militares contra los españoles, que los llevaron a reconocer oficialmente su derrota y consiguiente independencia de Portugal el 13 de febrero de 1668.

Luisa Francisca de Guzmán murió el 6 de noviembre 1666 en Lisboa. Hoy, sus restos descansan en el Panteón de los Bragança, dentro del Monasterio de São Vicente de Fora en Lisboa, donde fueron trasladados desde el Palacio de Xabregas.

Ésta es, a grandes rasgos, la historia de una hija de Huelva que llegó a ser reina consorte y regente de Portugal, y que procuró la independencia del país vecino. Madre de reyes, mujer tan altiva como discreta, tanto que pasó sin hacer ruido por las calles de Huelva. Aún hoy, muchos onubenses siguen sin conocer su existencia, y mucho menos su papel en la Historia. Por el contrario, cada 1 de diciembre Portugal celebra la Restauración de su Independencia, y reconocen y aprecian a su Reina Luisa como la artífice de su restaurada identidad.

Helena Peres. Artículo completo sólo para socios.

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Andévalo I

INTRODUCCIÓN

     El Andévalo es una región onubense a medio camino entre la tierra llana y la sierra, esta última de mayor antigüedad geológica que la primera. El Andévalo está cruzado por la faja pirítica del suroeste peninsular (Bajo Alentejo – Huelva – Sevilla). No obstante, y pese a destacar en los mapas de historia antigua, es una de las zonas de menor recursos económicos hoy día. Desde Tartessos y hasta el siglo XIX con empresas británicas, cada cultura foránea se instaló en esta tierra por su magnífica riqueza mineral. Pero esta riqueza fue, a la vez, su desgracia, ya que las tierras fueron esquilmadas. Y lo que resultó peor: los procesos de extracción y producción usados en sus últimas etapas arruinaron gran parte de sus terrenos, perdidos para siempre, dejando en su lugar grandes cortas y escombreras.

     La minería ha dejado una enorme impronta en el paisaje en forma de infraestructuras mineras: las citadas cortas y escombreras, edificaciones, cadenas de embalses, balsas de sedimentación, líneas ferroviarias, puentes, túneles… Y no sólo las infraestructuras dan fe de la importancia de la minería aquí, sino también las grandes reforestaciones con especies autóctonas que, aunque hoy tengan otra finalidad, se implantaron para alimentar las necesidades de combustible de las minas.

     Fruto de la población creciente en torno a la minería, se extendió paralelamente la agricultura marginal y el sobrepastoreo. La unión de todos estos factores junto a los incendios propiciados por la errónea política forestal, han desvirtuado un paisaje antaño caracterizado por sus grandes masas de bosque esclerófilo perennifolio del que hoy en día quedan escasos reductos.

CLIMA Y VEGETACIÓN

     En la faja pirítica el clima es marcadamente estacional de tipo mediterráneo, caracterizado por inviernos lluviosos y más o menos fríos, y veranos secos y calurosos. Las respuestas de la vegetación a esa climatología se traducen en estas características:

  • Hojas con cutícula («piel») gruesa y varias capas para reducir la pérdida de agua.
  • Coloraciones grisáceas o blanquecinas que reflejan la radiación solar evitando el calentamiento.
  • Alto contenido en esencias, que impide en cierto grado la evapotranspiración. Además, al evaporarse los aceites esenciales, forman una atmósfera que las protege de la desecación, al igual que de los herbívoros.
  • Frecuente órganos de protección: espinas, pelos híspidos, etc. para hacerse poco apetecibles a los herbívoros.
  • Hojas perennes para rentabilizar el alto coste de formación de una hoja esclerófila.
  • Los troncos de los árboles se ramifican pronto creando copas globulares ya que la competencia por la luz no es importante, y sí cubrir y proteger del sol la mayor superficie posible de su anatomía, así como del suelo.
  • Floración principalmente primaveral, la época más benigna y con mayor número de polinizadores.

     La mayor parte de precipitaciones se dan en otoño e invierno, particularmente en diciembre y enero, y rara vez en forma de nieve. Por contra, en verano las lluvias son mínimas, lo que unido a las altas temperaturas, hacen de julio y agosto un periodo de estrés para la vegetación. Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, es fácil entender el dominio de la dehesa mediterránea de encinas y alcornoques.

     Si no hubiera habido alteración del medio por la mano del hombre, esta Faja Pirítica estaría totalmente cubierta por bosques, matorrales y pastizales propios de la Región Mediterránea, con especies de hoja dura y perenne, y formaciones de hoja caduca de tipo atlántico. Son árboles de porte modesto pero copas densas, más o menos globosas y contiguas, por aquello de proteger cuerpo y suelo de la irradiación solar. Árboles y arbustos desarrollan un poderoso sistema radical que les permite disponer de agua aunque escasee y / o se halle a profundidad.

El resultado de las adaptaciones para reducir la pérdida de agua (hojas pequeñas, duras, coriáceas, tejidos vasculares muy desarrollados y estomas siempre en el envés de las hojas, etc.), supone, por el contrario, una disminución de la capacidad fotosintética al reducirse simultáneamente la entrada en la hoja de co2. Esta mayor dificultad para la fotosíntesis es el precio que pagan estas plantas a su capacidad de sobrevivir en estas áreas. No obstante, las plantas esclerófilas la realizan durante todo el año.

Las plantas mediterráneas suelen tener también una gran capacidad de rebrote, lo que las hace perfectamente adaptadas a un ambiente de frecuentes incendios. Esto se concretiza en dos mecanismos distintos:

  • Plantas pirófilas: aquellas en las que la germinación de sus semillas se ve favorecida por el fuego, como la jara o la brecina, por ejemplo.
  • Fácil regeneración desde las partes bajas: hay plantas que rebrotan fácilmente tras quemarse desde sus partes bajas o subterráneas, como la aulaga o el palmito, entre otras. Algunas, como el alcornoque, producen una gruesa corteza (corcho) que protege del fuego al tronco, por lo que tras un incendio es fácil el rebrote a partir de yemas durmientes.

 

Sara Rodríguez. Artículo extendido sólo para socios.

 

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Cata juanramoniana

Para clausurar el año gastronómico de Huelva, Sentire tuvo la amabilidad de invitar a la Junta Directiva de AGUIP a participar en la «cata juanramoniana», una muy interesante e innovadora experiencia que ofrece al público esta empresa. Aunando mundos diferentes pero complementarios (gastronomía, enología, música, poesía, arte), Sentire se propone hacer que el placer de comer se incremente con el placer de la música, del flamenco, del baile, y de los textos de Juan Ramón Jiménez.

El marco incomparable en el que tuvo lugar esta aventura de los sentidos fue Bodegas Iglesias, en Bollullos del Condado, ubicada, según nos contó su anfitrión, en un antiguo convento del siglo XVIII, y una de las más prestigiosas de la ciudad.

En cuanto entras, te sientes arropado. Es una sensación sutil de estar siendo acogido en un espacio íntimo, bello, cuidado; más bien… mimado. Se nota la presencia etérea de la familia que, con esfuerzo y dedicación, creó un negocio que va más allá del rendimiento económico, que es una filosofía de vida, que preserva la naturaleza de la que depende y que es capaz de hacer arte en botella y arte de su espacio de trabajo.

Fue nuestro anfitrión su actual propietario, Manuel iglesias (alias Mané), quien nos sorprendió con su desbordante energía, con su maravilloso sentido del humor, y sobre todo, con su maestría y sus conocimientos… Nos recibió en el patio, cerca del pozo rodeado de vegetación, donde se percibía en seguida ese ambiente tan particular.

Durante la visita a la bodega nos deleintan con una primera cata: un vermut y un mosto como aperitivo mientras escuchamos atentamente a Mané transmitir su sapiencia y su entusiasmo.

Pasamos finalmente al espacio central de la bodega donde tendrá lugar el almuerzo. Entre toneles, nos sentamos a la mesa. Empieza el espectáculo de música, flamenco y poesía con un texto de Platero y yo que despierta enseguida las emociones. Guitarra y baile flamenco vienen a complementar la belleza de las palabras de Juan Ramón. Y para que el placer sea total, nos sirven como entrante unas tostas con jamón y gambas sobre el pan de hogaza moguereño con el que el poeta compara su tierra… Y por supuesto, el vino adecuado, que siempre nos acompañará.

Después de cada plato y como introducción al siguiente, de nuevo poesía, guitarra, baile y disfrute de los sentidos…

Después de las tostas, tres propuestas tradicionales basadas en el choco. Seguimos con otro plato típico que alabó Juan Ramón: la carrillera. Y para terminar, un postre delicioso de quesos, membrillo, frutos secos y miel, acompañado de vino de naranja.

Una vez más, Sentire ha hecho honor a su nombre con esta magnífica propuesta: una propuesta gastronómica muy cuidada, acorde a los textos del Premio Nobel y a la cocina tradicional onubense, acompañada de un magnífico trabajo artístico que consigue hacer vibrar y emocionarse a todos los que tienen el placer de asistir. Un viaje fascinante a la época de Juan Ramón Jiménez a través de los sentidos: gusto, oído, vista…, y sobre todo, corazón.

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Verónica Manaut.

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Independencia

Las promesas de Felipe I de Portugal en las Cortes de Tomar y la riqueza del reino español favorecieron la Unión Ibérica entre 1581 y 1640. Pero en el siglo XVII, la Guerra de los Treinta Años provocó en la Península una crisis económica y social; por ejemplo, para Portugal supuso la movilización de sus ejércitos y la creación de nuevos impuestos.

El incumplimiento de las promesas hechas en las Cortes de Tomar llevó al descontento portugués con levantamientos y disturbios. La primera revuelta fue la Revolta do Manuelinho (Évora 1637), cuyo espíritu se extendió a otras partes del país.

El objetivo de la Restauración de la Independencia Portuguesa fue superar la crisis política resultante del gobierno autoritario del Conde Duque de Olivares. Él tomó las consiguientes medidas a la rebeldía, pero no pudo frenar el golpe de estado del 1 de diciembre de 1640, maquinado por varios cientos de aristócratas portugueses. Hubo asesinatos políticos, como el de Miguel de Vasconcelos por representar la administración española. Aquel golpe fue el que justifica que cada primero de diciembre sea festivo nacional en el país luso.

El Duque de Braganza asumió la dirección de esta insurrección palaciega contra la corona española bajo el título de Juan IV de Portugal, con el apoyo de los franceses, la nobleza y el pueblo.

La independencia se proclamó en 1640 y se materializó mediante un convenio constitucional firmado en la Cortes de Lisboa en 1641. En este acto se reconoció la legitimidad dinástica de la Casa de Braganza, corroborada durante los años siguientes por la Iglesia Católica y por el pueblo en sí. Los años dieron validez al golpe independista.

Obviamente, Felipe IV de España no podía quedarse de brazos cruzados, por lo que se inició en 1640 la conocida como Guerra de la Independencia o Restauración de Portugal. Ésta duró hasta que España reconoció la independencia portuguesa mediante la firma del Tratado de Paz en Lisboa en 1668.

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Ana María Rodríguez. Artículo completo sólo para socios.

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El Gobernador Alonso y La Rábida

Gobernador Alonso: “Me opuse al derribo de La Rábida para dar a mi amada patria lo que le pertenecía y para el fomento de la provincia que a mi cuidado estaba”

El Gobernador Mariano Alonso y Castillo fue un dirigente de Huelva, de origen granadino (n. 1795), que evitó la demolición del Monasterio de la Rábida y su venta como solar en 1851, pero que además consiguió su rehabilitación cuatro años más tarde. A él se atribuye también el origen de las Fiestas Colombinas. Uno de sus reconocimientos es la rotulación de una calle de la capital en 1919,

En 1855, el propio político escribió el texto ‘Colón. Convento de La Rábida, se inaugura su reedificación parcial: apuntes pertenecientes a la historia de tan célebre monumento’. 4 años antes, la Rábida había quedado casi en la ruina después de la Guerra de Independencia Española (1808-1814) y de la desamortización de Mendizábal (1836-1837). El entonces gobernador civil José María Escudero solicitó licencia para derribar el edificio, dejando únicamente una lápida que recordara la historia. El edificio se tasó en 4.950 reales (1.237 pesetas). Pero afortunadamente, el granadino asumió el cargo de Gobernador Civil de la provincia de Huelva en febrero de aquel 1851, tomando el relevo de Escudero.

Alonso manifestó el fatal estado del edificio, y se preocupó por él como parte esencial de la historia colombina, que le apasionaba. Comprendía la aportación que Huelva podía dar a España si revivía la memoria de Colón en el mismo sitio que fue testigo de su embarque. Veía Alonso una calamidad la ruina del Monasterio de la Rábida y la falta de estatua dedicada al Almirante.

A juicio del gobernador, las causas que arruinaron el cenobio fueron: la inercia de anteriores gobiernos, el paso del tiempo, el pillaje, revueltas… Sin embargo, la ruina la sufrían las instalaciones conventuales, pero no la iglesia. Por fortuna, ésta se encontraba en buen estado. El resto, se consideró inservible y útil para la venta de materiales.

La demolición solicitada por Escudero fue aprobada por Real Orden de 5 de agosto de 1851, nueve meses más tarde de que el gobernador materializase la solicitud. Esta demora fue un golpe de suerte porque propició que, al llegar la orden, ya estuviese Mariano Alonso como dirigente. Él, prácticamente escandalizado, realizó las gestiones necesaria para evitar la demolición. Entre las gestiones, cabe destacar sendas cartas a la Reina Isabel II y al Ministro de Obras Públicas en las que argumentaba por qué, en su opinión, no se debía derribar y vender el enclave colombino. Él proponía conservar el monasterio como “monumento de grande admiración para el mundo culto”, aunque tuviese que ser dotado de otros usos diferentes a los religiosos originales (albergue de marinos ancianos, colegio de humanidades…). Y, curiosamente, incluso proponía detalles sobre la decoración o acondicionamiento del interior.

Pero Alonso no se conformaba sólo con conservar el monasterio, sino que incluso propuso una estatua a Colón, sobre pedestal de mármol, en el desaparecido puerto de Palos de la Frontera. Aunque su financiación tuviese que ser asumida por suscripciones voluntarias… Y hasta una feria anual, a primeros de agosto, llegó a proponer, alegando que atraería a nacionales y extranjeros (germen de las actuales Fiestas Colombinas). Y todo porque, según Alonso: “el respetable nombre de Colón ha de sonar por esos lugares para recordar sus glorias, que fueron infinitas, glorias que alcanzan a aquellos esforzados hijos de estas tierras, testigos y compañeros del arrogante Descubridor”.

El gobernador quería el fomento del hito colombino, así como de la provincia que a su cuidado estaba. Él veía que Huelva, por su situación geográfica, parecía aislada y olvidada por el resto de España, algo que se podía subsanar mediante la potenciación de la historia colombina.

Mariano Alonso y Castillo se educó en Granada, ciudad de numerosos monumentos de primer orden, y relacionada también con el Descubrimiento de América a través de la figura de los Isabel y Fernando. En Granada se le dio a Cristóbal Colón el permiso para su arrogante expedición, y de Granada tornó a La Rábida para lanzarse definitivamente a las aguas. Por tanto, el gobernador estaba familiarizado con la gesta colombina, y sentía atracción por ella.

En 1855, los Duques de Montpensier, Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón, visitaron el monasterio cuando aún estaba en ruinas, contribuyendo a la generación de interés popular por el sitio. Tres décadas más tarde, también el Rey Alfonso XII lo visitó, apoyando su rehabilitación para diez años más tarde, en 1892, celebrar el IV Centenario del Descubrimiento de América. Aquel acontecimiento significó la resurrección de la historia colombina, el inicio del interés general por este patrimonio con el que, desde entonces, se comenzaba a hablar de Huelva en España, a “crear patria”, identidad.

Mariano Alonso y Castillo, a quien tanto le debe Huelva por estos hechos, fue gobernador provincial entre 1851 y 1855. Falleció el 20 de agosto en 1859.

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Fuente de texto e imágenes: Huelva Buenas Noticias, marzo 2014. Redacción / interpretación: Fran Morales y Antonio Maestre.

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Nuestros Protagonistas de Moguer

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Este sábado 21 de octubre cerramos el programa especial «Nuestros Protagonistas» en una de las ciudades colombinas de Huelva por excelencia: Moguer. Después de haber recorrido varios municipios relacionados con el Descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo desde agosto, ponemos la guinda a la tarta en este octubre tan colombino, a pocos días de haberse cumplido los 525 años exactos desde que Europa se encontrara con América por primera vez. Fue aquel un acontecimiento único en la Historia del planeta que, como sabemos, se gestó en nuestra tierra gracias a aquellas personas de las cuales los guías de Aguip y nuestros estimados colaboradores hemos hablado en estas rutas gratuitas que ahora tocan su fin.

Desde que en 1333, Alfonso XI otorgase el viejo MONS VRIUM a los Portocarrero, la villa moguereña se ha volcado en el mar. Ilustres marineros como los Hermanos Niño hicieron de la Ribera un fuerte puerto y astillero donde nacieron embarcaciones tan destacadas como la que fuese de su propiedad y viajase en aquella primera expedición de 1492: Carabela Niña. Aquella pequeña carabela, que acabó convirtiéndose en la favorita del Cristóbal Colón y que fue capitaneada por él a su vuelta al Viejo Mundo en 1493, no se llamó realmente así, sino que tuvo el apellido de familia más bien como cariñoso apodo. En este última visita del día 21 te desvelaremos cuál fue su auténtico nombre, e incluso cuál fue el primero que se propuso. Las respuestas las encontraremos en un edificio emblemático de Moguer, de casi una hectárea de terreno y modelo para los primeros cenobios que se construyeron en América: el Monasterio de Santa Clara. Este impresionante edificio fue regido, en época del Almirante, por Sor Inés Enríquez, uno de los principales apoyos que Colón halló para llegar al Rey Fernando. ¿Sabes la razón? Algo los unía…

Fue en 1337 cuando se levantaron, casi pegados el uno al otro, éste femenino y el de San Francisco para la comunidad masculina que predicaba el modo de vida y de entender la Fe propios del líder franciscano. La comunidad franciscana, como bien sabemos, fue clave para que el Descubrimiento se produjese en la manera en que se produjo. Visitaremos el interior de la Capilla del Corpus Christi, espacio de culto que queda del viejo convento, y lo haremos con la inestimable ayuda de uno de los colaboradores con los que contamos para esta ruta: la Hermandad de la Vera+Cruz. También entraremos en el interior del segundo edificio que se construyó la Comunidad un tiempo más tarde, cuando este primer espacio del s. XIV se les quedó pequeño. De hecho, Colón conoció el primer edificio siendo ya Hospital de la Sangre. Sangre y Vera+Cruz son las dos principales advocaciones difundidas por los franciscanos. La visita al interior del Convento de San Francisco será la primera etapa de la ruta, y la guiará un miembro de otra de nuestras entidades colaboradoras: Ayuntamiento de Moguer.

Uno de los franciscanos más destacados de Moguer fue el misionero Fray Antonio de Olivares, personaje clave en la fundación de misiones y poblaciones en América durante la segunda mitad del s. XVII. Te nombraremos alguna que otra ciudad americana que este moguereño fundó…

En Moguer también encontró Colón a uno de sus mejores amigos en la zona: Juan Rodríguez Cabezudo. Hombre de tanta confianza suya que, cuando partió rumbo a las Indias, le confió la custodia de su hijo Diego. Juan también jugó un curioso papel cuando, previamente, prestó una mula al franciscano de La Rábida Juan Pérez para que este antiguo confesor de la Reina Isabel llevase el proyecto de Colón por escrito a Sus Majestades, que en aquellos momentos se hallaban en el campamento militar de Santa Fe, Granada.

Pasaremos caminando por la Casa-Museo de Juan Ramón Jiménez. El célebre poeta no fue colonizador del Nuevo Mundo, claro está. Pero unió ambas orillas en época moderna con sus versos, viajando con palabras y con su propia presencia por diversas ciudades de los dos continentes. Se exilió allí en 1936, y aunque siempre tuvo a Moguer como su más preciada tierra, profesó un profundo amor por esa América que siglos antes descubrieron sus paisanos. Y aunque falleció en Puerto Rico, al poco de serle concedido el Nobel de Literatura, sus restos descansan junto a los de su esposa Zenobia Camprubí en el Cementerio de Moguer. Nos acercaremos allí, previa visita a la Ermita de San Sebastián, templo que encabeza dicho camposanto. Son habituales los templos dedicados a los Santos Sebastián y Roque en salidas / entradas de muchas de nuestras villas antiguas, pues en épocas de epidemias, eran las figuras en quienes las gentes se encomendaban por aquello de que ambos sufrieron llagas en sus martirios. Su explicación nos la brinda, también como colaboradora, la Cofradía de Padre Jesús Nazareno.

Un recorrido histórico con todo esto y mucho más te espera este sábado 21 de octubre por la mañana en Moguer. Nos gustaría rematar el programa «Nuestros Protagonistas» con tu presencia. Recuerda que la participación es totalmente gratuita; sólo te pedimos que nos escribas un correo electrónico con tus datos a: aguiphuelva@gmail.com. ¡Anímate!

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Doñana y sus Majas de Goya

     La importancia de Doñana y su entorno ha provocado innumerables leyendas y creencias, desde ser el lugar donde en tiempos pasados se encontraba la desaparecida civilización de Tartessos o la mítica Atlántida de la que nos hablaba Platón en sus obras. También nuestra Historia del Arte sitúa Doñana en un lugar especial, siendo el emplazamiento que Francisco de Goya elige para pintar su Majas (Maja Desnuda, Maja Vestida).

     En torno a la primavera de 1797, el pintor zaragozano D. Francisco de Goya y Lucientes es invitado, junto a otros ilustres de la corte, a una cacería en Coto de Doña Ana, hoy día, Parque Nacional de Doñana; organizada por la recién enviudada Doña Cayetana de Silva (Duquesa de Alba), que se encontraba en estos lares tras la muerte de su esposo D. José María Álvarez de Toledo (Duque de Medina Sidonia). La estancia del artista en esta zona, aunque desconocida en tiempo, dio lugar a una series de trabajo que pasará a la historia como «Cuadernos de Sanlúcar «, no sin ellos; suscitar especulaciones de un romance entre la aristócrata y el pintor.

     Un claro ejemplo de los trabajos realizados por Goya en el Coto de Doña Ana, es un gran retrato de Doña Cayetana, que posa vestida de negro con mantilla y cuyo fondo nos recuerda algún paraje de nuestro sin igual Parque de Nacional de Doñana. Una gran obra llena de simbologías que hoy en día se exhibe en la Hispanic Society of America de Nueva York.

     La visita y el supuesto romance de los protagonistas ha provocado además que sean muchas las teorías que defienden que la Maja Desnuda y la Maja Vestida sean la duquesa rejuvenecida para no provocar más escándalo en la corte de Carlos IV, siendo en Doñana donde Goya pintó estos cuadros, especialmente la primera de sus «majas»; siendo este el único encuentro que se les conoces en ese año.

Matías Medina. Artículo completo sólo para socios.

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