Doña Aurora

     En febrero de 2016 decidí irme a una pequeña aldea en la Sierra de Huelva para experimentar la soledad y disfrutar de la naturaleza. Allí conocí las experiencias de una señora mayor, que parecían de otro siglo. Quisiera ofreceros ser partícipes de una época en la Sierra de Huelva con el ejemplo de aquella persona, a la cual he cambiado su nombre. Como introducción, un informe de la Universidad de Huelva; y a continuación mis experiencias personales e informaciones de esta mujer que representa el éxodo de la Sierra de Huelva.

     Jesús Monteagudo López-Menchero explica cómo se vio afectada la provincia de Huelva por el éxodo del campo a las grandes metrópolis en el estudio Población y espacio en Huelva: Bases demográficas para una ordenación del territorio (2009): “Desde 1961 a 1980 pierde la provincia de Huelva por migraciones interiores 33.899 personas. Es el saldo negativo que arroja tras una emigración de 54.217 personas y una inmigración de 20.318. La principal provincia de destino de esos emigrantes es Barcelona, a la que llegan más del 30 % de los onubenses. Sigue en importancia la movilidad interprovincial que representa el 21 % de la movilidad de Huelva. Tras Huelva la vecina Sevilla con un 12 % es la tercera provincia en recoger el éxodo de los onubenses. Siguen ya otras con valores inferiores, de entre las que cabe citar a Madrid y al resto de las catalanas y levantinas más Baleares. Se trata en general de una motivación económica provocada por la penuria del interior de Huelva que obliga a la búsqueda de un puesto de trabajo allí donde se encuentre. El origen suele ser de población agraria que encuentra refugio en los subsectores menos cualificados de la industria (construcción) y los servicios”.

     Pero olvidamos con bastante facilidad que detrás de cada número existe una historia, un drama personal. Aurora nació en 1.936. Decidió emigrar para sobrevivir. La conocí estando sentada delante de mi pequeña casa alquilada. El día estaba soleado, y aunque era febrero, hacía buen tiempo para estar sentada fuera. Me saludó, y después de varios días llegamos a conversar más, hasta que me invitó a su casa y a ir juntas a su huerta para alimentar a los animales. Me fascinó el que pronto me confiara sus vivencias, sin pretensiones ni vergüenza. Me contó, por ejemplo, que es analfabeta, que de joven pasaron mucha hambre y que la maestra del pueblo no hacía caso a los niños pobres; solamente daba clase a los hijos de los más ricos. En la clase había una maestra para diferentes edades, por lo que pronto Doña Aurora empezó a aburrirse. Decidió dejar de ir a la escuela para ayudar a su madre a buscar leña y frutos para comer.

     Han pasado 3 años desde aquel encuentro, y he vuelto este otoño para recoger más información sobre su vida. Cuando regresé al pueblo, me dirigí a su casa. La puerta estaba abierta, lo cual quiere decir que no está en su huerta. Empujé la puerta de metal y la llamé con su nombre: “¡Doña Aurora!”. Desde dentro escuché su voz y pregunté si podía acercarse a la entrada, ya que me daba apuro entrar en la casa. Fue entonces cuando se acercó, y quedándose detrás de la puerta entreabierta, me miró con algo de recelo. Me presenté, y con un tono seco me dijo que no me recordaba: “¿Qué quieres tú de mí?”. En seguida fui consciente de que no puedo presentarme de improvisto con un cuestionario en la mano y suponiendo que ella estaría dispuesta a responder de inmediato. Acepté su reserva e insistí en seguir hablando con ella. Quedamos en que la visitaría el próximo día, aunque más bien lo decidí yo, porque ella me explicó que tenía muchas cosas que hacer, que no disponía de tiempo para charlar.

     Al día siguiente vine con un regalo que no quiso aceptar. Estaba comiendo delante de su chimenea, la cual está encendida día y noche. Esta vez fue más amable, me dejó entrar e incluso me ofreció comida. Pasamos el resto del día juntas; me dejé guiar por su ritmo. Aurora tiene 82 años, y con esta edad todo se hace con lentitud: levantarse, vestirse, buscar algo en la cocina o preparar café.

     Llovió mucho durante todo el día, pero aun así tuvimos que ir a la huerta para darle comida a las cabras, gatos y gallinas. Mientras sacaba el pan de una gran bolsa que sería para las gallinas, suspiró, y me hizo partícipe de sus pensamientos, lo cual era lo que más me gustaba de pasar tiempo con ella: “¡Ay, si mi madre levantase cabeza y viera este gran saco de pan!”. Pregunté si ni siquiera tenían pan y contestó como muchas veces hacía: “a ver, mi madre a menudo nos acostaba sin haber cenado, y nos levantábamos sin tener nada que desayunar”. Doña Aurora se quedó pensativa y yo seguí preguntando: “¿y entonces?”, “a ver, pues teníamos que salir en busca de alguna fruta mientras mi madre se encargaba de buscar leña. En noviembre sí que estaba bueno el tiempo”, explica, “comíamos mucho, no pasábamos hambre por las castañas que se encuentran en abundancia en esta época”.

     Estamos las dos sentadas frente a la televisión, la cual está todo el tiempo encendida. Tras un anuncio del PP para las próximas elecciones, ella reniega de este partido. “A mi padre lo fusilaron los falangistas en la guerra, igual que a mi hermano”, suelta de repente con un tono neutral, ante el cual no supe con certeza cómo reaccionar.

     Después de un rato en silencio, doña Aurora me cuenta que se casó con 19 años y que tuvo una hija, pero como no había trabajo, el padre decidió ir al norte de España. Sin embargo, ya que éste no les mandaba dinero, decidió irse con la niña a Madrid, donde vivía una hermana. Ahí sí había mucho trabajo y pronto pudo colocarse en una cocina. Su marido se mudó entonces a Madrid, y poco a poco se pudieron acomodar en la capital: fueron capaces de comprar un piso de protección oficial y esta casa en la sierra con jardín y huerta: “¡Si mi madre pudiese ver lo que tengo yo ahora!”

     Doña Aurora compra muy poco en las tiendas, come lo que le da el jardín y su huerta. Vive sola la mayor parte del tiempo, aunque de vez en cuando viene su hija con su nieto a verla.

     Por la tarde me enseña cómo asar las castañas y cómo pelarlas, mientras ella fuma su cigarrillo de matute, una hierba seca muy aromática y suave. Busqué en el diccionario una traducción de matute, y Doña Aurora se rió cuando le dije que sólo salía algo relacionado con el contrabando.

     Finalmente tuve que pelar todas las castañas y llevármelas a mi casa, tal como insistió Doña Aurora. Ella se divirtió al verme pelarlas, pero al final conseguí sorprenderla con mi agilidad recién aprendida.

     A la hora de marcharme le prometí que la visitaría al día siguiente para traerle manzanas y despedirme antes de coger rumbo a la costa.

     Me asombró con su pregunta: “¿cocino para nosotras?” Me despedí con un “a ver…”.

 

Gabriele Aschmann

Fuentes: Población y espacio en Huelva: bases demográficas para una ordenación del territorio. Jesús Monteagudo López-Menchero, Departamento de Geografía del Colegio Universitario de La Rábida. Universidad de Huelva, 2009.

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¿Sabías que… la popular bica portuguesa debe su nombre a una campaña publicitaria?

     Uno de los lugares cafeteros por excelencia es Portugal, sobre todo por su buena materia prima, heredada seguramente gracias a su relación con las antiguas colonias. Y lo tenemos tan cerca, que su forma de tomar café se cuela entre los onubenses, sobre todo en los pueblos próximos a la frontera. Es parte del encanto de hacer turismo en Huelva: que podemos experimentar cultura de frontera.

     Existen muchos tipos de cafés lusos, pero también muchas maneras de tomarlos. Una de las más demandadas es el café sólo que se pide como «curto», pero dependiendo de la región lo llaman de diferente manera. Los portuenses lo conocen como cimbalino (la marca de las máquinas de café en Portugal se llama Cimbali) y los lisboetas como bica, que quizás sea el término más popularmente utilizado y extendido para denominar al café sólo, tipo expresso, muy fuerte y amargo. Al parecer, cuando no se vendía demasiado, lo publicitaron con un eslogan que consiguió atraer a muchos consumidores: «Beba Isto Com Açúcar«, y se quedó con el acrónimo BICA.

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María Méndez Catalán.

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San Diego de Alcalá

El cuerpo incorrupto de San Diego de Alcalá se expone cada 13 de noviembre en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares. El Santo es venerado en España, y Patrón de Ayamonte.

    Los restos incorruptos (momificados) de San Diego, quien dio nombre a la ciudad homónima del estado de California, en Estados Unidos, se conservan desde hace más de 400 años en una urna en la Catedral Magistral, y todos los 13 de noviembre se exponen a la devoción popular.

     Cuenta María Luisa Díaz Santos, en su libro Ayamonte, Geografía e Historia, que “en el año 1603 apareció en la localidad una terrible epidemia de peste o cólera en la que morían diariamente una cantidad tan grande de personas que no daba tiempo a enterrarlas.” Continúa la narración que “el día 12 de noviembre se encomienda todo el pueblo a San Diego de Alcalá para que alejara de aquí esta terrible epidemia y le celebran una misa. A partir de este día no murió nadie y no sólo no apareció nadie enfermo sino que los que estaban empezaron a mejorar notablemente. Fue una cosa tan patente que todo Ayamonte lo tuvo por milagro del Santo y entonces acordaron hacerle un voto.”

     Prosigue el libro con la copia literal del voto: “En la Villa de Ayamonte en 12 días del mes de noviembre de mil seiscientos y tres años, estando en la Iglesia del Señor San Francisco de esta Villa, Su Señoría el Marqués de Ayamonte y el Consejo, Justicia y Regimiento de la dicha Villa…”.

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Tamara Mirabent.

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Reseña histórica de La Palma del Condado

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     Estas palabras exprimen con solera el sentimiento de mi pueblo. En un valle en pleno Condado de Huelva, se sitúa el municipio de La Palma del Condado, hermosa tierra de vinos. La situación estratégica y el fácil acceso hacen de este término una visita obligada.

     Los primeros poblados son prehistóricos y turdetanos, de los que existen yacimientos como el de la Ataláyela, de los siglos VI y V a. C. De época romana, en el siglo I,  el yacimiento de Chabuco se vincula a la producción agropecuaria, con molinos y almacenes. Además, diversos poblados tuvieron relaciones comerciales con la zona minera del Andévalo. Del siglo IV d.C. se han localizado restos de arte paleocristiano en un columbario cerca de la estación de ferrocarril. En el siglo VIII llegaron los musulmanes, que ocuparon numerosas arquerías a lo largo del arrollo Giraldo. En 1257, este territorio cayó bajo el dominio cristiano de la mano de la Orden de Santiago; Pérez Correa, el protagonista su conquista, donó las tierras al Rey Alfonso X.

     Con Alfonso XI, en 1350, se vendió el señorío y jurisdicción de La Palma al Conde de Guzmán. En 1369, constituido el Condado de Niebla, La Palma se incorporó a la Casa de Medina Sidonia. En 1398, con Enrique III, se le otorgó el privilegio de la Real Feria en septiembre, prohibiendo a todos los pueblos a diez leguas a la redonda celebrar ferias en las mismas fechas.

     En el siglo XV, en agradecimiento a la heroica actuación de sus arqueros en la Batalla de Alhama, los Reyes Católicos le concedieron a La Palma dos flechas de oro y el Fuero Real con dictado de lealtad a los soldados que salieron de las tierras palmerinas. En el escudo de La Palma se pueden ver las flechas, las palmeras como símbolo de las muchas victorias, y los dos calderos que representan el poder económico de los Medina Sidonia:

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     Entre 1515 y 1519, La Palma fue señorío de Don Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón. En 1519, el Señorío pasó a manos del sevillano Don Francisco de Alcázar, comerciante judío converso con grandes fortunas hechas en el Nuevo Mundo. El Descubrimiento y la Conquista de América reactivaron la economía local palmerina, especialmente con el cultivo de la vid. Durante los siglos VI y VII, la población fue en aumento.

     En 1835, tras el nacimiento de la nueva provincia de Huelva, a La Palma se le otorgó el titulo de Cabecera del Partido Judicial. También en aquella época destacó la llegada del ferrocarril. En los siglos XIX y XX se produjo la explosión agraria y comercial. La vida de La Palma estaba dominada por la vid, el vino y la tonelería. Grandes familias de viticultores y comerciantes hicieron el esplendor de estos siglos.

     En 1935, el Presidente de la II República, Don Niceto Alcalá Zamora, le otorgó a La Palma del Condado el titulo de Ciudad:

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     Enfermedades como la filoxera afectaron a la industria vinícola durante el s. XX. No obstante, hoy se encuentran algunas bodegas importantes en La Palma, como la Bodega Rubio, Infante y nuevos nombres de bodegueros como Garay.

     La Palma del Condado es un pueblo lleno de historia, arte y monumentos a descubrir.

 

Dolores Iglesias. Artículo completo sólo para socios.

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Capela dos Ossos na Igreja do Carmo, Faro

     La Iglesia del Carmen de Faro es un templo que la orden tercera carmelita se construyó en el siglo XVIII como lugar de oración comunitaria a las afueras de la capital algarví. No se concibió como cenobio, pues los miembros de las órdenes terceras viven en sus casas particulares; sino como lugar de encuentro y oración. Aquellos carmelitas no eran frailes ni monjes, sino laicos que, sin tener votos, añadían parte de la regla carmelitana a sus vidas.

     Esta iglesia se levanta sobre podio y se rodea de un amplio espacio de respeto. Es un típico templo barroco portugués, de grandes vanos enmarcados en piedra sobre fondo blanco al exterior, e interior formado por una única nave jalonada de recargadísimos retablos dorados. En el camposanto destaca una de las cosas más extrañas y propias de parte de Portugal: la capilla de los huesos.

     Las capillas de huesos son pequeñas construcciones que responden a una costumbre efímera del siglo XVIII, que no se mantuvo en el tiempo por resultar harto desagradable. Fue una breve corriente localizada en el arzobispado de Évora y sus diócesis sufragáneas, como la de Faro. Arquitectónicamente, la de esta Iglesia del Carmen es la más simple y pura: muros levantados a base de fémures con decoración simétrica a base de calaveras.

     Según la mentalidad de aquellos carmelitas, los restos exhumados se convierten en materiales de construcción para una obra sagrada. Si el cuerpo humano fue en vida un regalo de Dios, es digno usarlo como cantera para su templo. Aquellos difuntos recibieron bendición y consagración post-mortem, por lo que el espacio es de suma protección: ningún espíritu maligno se atrevería a entrar en suelo donde descansan los que volvieron a ser bautizados tras su fallecimiento. Todos aparecen anónimos tras la muerte, que todo lo iguala; no hay nombres, ni clases, ni estatus; a excepción de las tumbas que se añadieron al suelo en el siglo XIX. La Capela dos Ossos no es, por tanto, una capilla funeraria individual; ni siquiera un panteón familiar; sino un espacio comunitario para los miembros de la orden, que ceden voluntariamente sus restos mortales para que sean los materiales constructivos de un templo dedicado al Creador.

Antonio Maestre. Artículo completo sólo para socios.

 

 

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La noche de las gamonitas

Una de las tradiciones más curiosas de Bollullos Par del Condado es la Noche de las Gamonitas, que se celebra anualmente en la víspera de la Inmaculada. Los vecinos de Bollullos forman grandes hogueras en sus puertas, con unos matojos secos en forma de largos puros.

 

Esto se hace enconmemoración de un milagro atribuido a la Virgen de las Mercedes en 1855, cuando una epidemia de cólera azotaba al Condado de Niebla. Por tal motivo, los bollulleros sacaron en rogativas a su Patrona por las calles del pueblo, para que no se extendiera el mal. Y se paralizó la enfermedad, a pesar de la tremenda expansión por los pueblos vecinos.

 

Para evitar el contagio, los médicos aconsejaban quemar en las casas y calles matojos de plantas aromáticas como tomillo, romero, eucalipto, etc., pues según ellos, la infección viajaba por el aire. Hoy en día no se queman plantas aromáticas, sino la planta denominada gamones (Asphodelus ramosus), siendo las gamonitas los palos duros que salen de estas plantas.

 

Desde esa fecha, y cada noche del 7 de Diciembre, Bollullos Par del Condado recuerda ese milagro de su Patrona con un rito original, espectacular y digno de ser estudiado antropológicamente. Las calles y plazuelas arden literalmente, llegándose a contar por cientos las candelas de gamonitas. Desde los balcones y las azoteas se puede ver un paisaje curioso y digno de fotografiar, al mostrarse una enorme humareda y candelas por todas las calles y rincones. Las voces de la chiquillería se unen al crepitar de las candelas y las viejas tonadas de los campanilleros bollulleros, que tienen una tradición de 300 años. Igualmente, abren sus puertas para ser visitados muchos belenes en los distintos hogares bollulleros.

 

 

Manuel Moreno. Artículo completo sólo para socios.

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La huella francesa en Huelva

Huelva guarda un fuerte vínculo con el país galo. El legado de Eiffel se materializa en numerosos rincones, ya que de la mano de sus discípulos tenemos maravillas de ingeniería en la provincia onubense. Debemos destacar la línea ferroviaria Huelva – Zafra, la línea de Riotinto y el trazado del ferrocarril de Tharsis.

Todas son estructuras sólidas, suaves y sin exageraciones. No fue el propio Eiffel quien se encargó de la confección, sino sus discípulos. Podemos destacar el Muelle de la Riotinto Company Limited de Huelva, diseñado por Sir George Barclay Bruce y Thomas Gibson entre 1874 y 1876. Esta estructura de madera e hierro fue el embarcadero más importante construido por los ingleses en España. ¿Ingleses o franceses? Aunque la escuela de Eiffel trazó el diseño del muelle, fueron muchos los ingleses que ayudaron a construirlo debido a su gran conocimiento de la comarca y de la empresa a la que iba a servir. Este muelle estuvo en funcionamiento desde 1876 hasta 1975, y es Bien de Interés Cultural.

Entre las otras grandes obras de los discípulos del maestro, podemos nombrar el Puente de las Tres Fuentes, uniendo la línea Huelva-Zafra, viaducto que une dos túneles, construido con hierro y recubierto de hormigón a mediados del pasado siglo. No podemos dejar de citar: el viaducto del barranco del Fresno en Almonaster la Real, el Puente del Sillo en Encinasola, el Muelle de Tharsis, o el muelle-embarcadero de la compañía Bede Metal and Chemical en el río Guadiana.

Sin duda, les traces françaises à Huelva sont bien à signaler.

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Estéfano Rodríguez. Artículo completo sólo para socios.

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La habanera y Valverde del Camino

La Habanera

Tras el Descubrimiento de América, su dominio fue rápido. En treinta años, el imperio español abarcó una extensión tan amplia que obligó a un proceso colonizador complejo y desigual. Algunas de las consecuencias de la intensa colonización se visualizan con claridad trescientos años después: espectaculares cambios en el idioma, la religión, estructuras económicas, clases sociales, ordenamiento jurídico, arquitectura, manifestaciones culturales y cualquier aspecto que se analice.

Colón pisó Cuba por primera vez el 27 de octubre de 1492, Diez años después, se inició su conquista. Controlado el territorio, en 1515 se establecen siete villas, una de las cuales sería el origen de lo que hoy conocemos como La Habana.

Cuba despertó en el s. XIX con el influjo de los nuevos aires que llegaban del triunfo independentista norteamericano, y las noticias de la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad); un espejismo para una isla donde casi la mitad de la población era esclava, con unas señas de identidad condensadas en el azúcar, el tabaco, el café y el ron.

El desenlace se inició a través de una insurrección que fue sofocada diez años después (1868-1878). A partir de entonces, predominó la opción independentista, alcanzando tan arraigo entre la población que su desvinculación de España solo era cuestión de tiempo. Así, en 1895 se inició la Guerra de la Independencia de Cuba que, tres años después, terminó con la rendición del ejército español ante los revolucionarios cubanos, apoyados por los estadounidenses.

La Habana se convirtió pronto en un enclave crucial para las comunicaciones con Europa, los productos entre el Nuevo Mundo y el viejo continente, propiciando una floreciente economía, vida social y cultural propias. Al Teatro Principal de La Habana llegaban grupos de ópera y zarzuela procedentes de Europa que representan las tendencias musicales europeas, en particular de España. Aparece así la música como entretenimiento, ejecutada en salones de baile y durante los descansos de las grandes representaciones, empezando a mostrar formas musicales que fusionan las de la isla con las procedentes de la península.

En este bullir político, económico, social y cultural, procedente de un conglomerado de culturas de origen africano, hispano y europeo que se entremezclan con los restos originarios de la isla, se decanta en la primera mitad del siglo XIX un producto musical conocido como la habanera.

La Habanera en Valverde del Camino

A lo largo del tiempo, y especialmente a partir de mediados del s. XIX, Valverde del Camino empieza a acunar un folclore musical muy variado y de hermosas formas, fundamentándose en piezas musicales asentadas en el tiempo que tienen el discurrir paralelo a otros pueblos del entorno próximo. Con la habanera no hay evidencias concluyentes para concretar fecha y forma en que llegó, pero sí hay algunas teorías que podrían desvelar su proceso y desarrollo. Según el profesor valverdeño Tomás López López, las habaneras llegaron a Huelva a través de dos vías:

  • Grandes compositores de zarzuela que entremezclaron los ritmos cubanos entre el género chico. La zarzuela es, en sí, una obra musical compuesta por distintos tipos de música, entre los que se encuentran las habaneras. Son muchas las compañías españolas que han viajado hasta Cuba y que han compuesto zarzuelas con presencia del género musical cubano.

  • Soldados y marineros españoles que van a la isla y vuelven, y que desde la añoranza cantan a la tierra y al amor que dejaron en La Habana. La última vez que volvieron de Cuba en cantidad destacable fue cuando se enrareció el clima político; y trajeron las habaneras,

En Valverde del Camino hay una gran tradición de Habaneras. El cante llegó con los soldados valverdeños que hicieron, a finales del siglo XIX, el servicio militar en Cuba. Hay varios lugares de España con tradición y arraigo del género cubano, como Murcia, Valladolid y Valverde. En Cádiz, en los géneros carnavaleros hay algunas melodías similares, y en el Norte también hay mucha tradición. Pero en la provincia de Huelva sólo hay en el municipio andevaleño.

En Valverde se difunde a través de las reuniones de tabernas; se trata de un canto íntimo a un amor. Además, desde siempre, se han cantado en las reuniones de amigos que se celebraban los domingos en el campo. Y entre el gremio de zapateros de la localidad, quienes cantaban habaneras mientras trabajaban junto a sus ayudantes y aprendices, motivo por el que el canto comenzó a formar parte de la tradición de Valverde. Prueba de ello es el Cancionero de Valverde del Camino, de Luis Arroyo Valero, que se presentó en los años 50 y que recoge un total de 70 habaneras que hace que el género musical deje de formar parte de la tradición oral y comience a quedar fija en el patrimonio cultural de dicho municipio.

El impulso definitivo en Valverde vino de la mano de Diego Romero Álvarez y la Real Agrupación Artística de Valverde del Camino, creada en 1963. En 2005 nació el Certamen de Habaneras Diego Romero Álvarez, donde se cantan los cantos cubanos más populares y tradicionales de la localidad. Y para recuperar y trasladar la tradición musical a generaciones venideras, se ha creado el certamen infantil.

Las habaneras y los cantes de ‘ida y vuelta’ vuelven a poner de manifiesto el importante legado que llegó hasta tierras onubenses de la mano de marineros, soldados e indianos que retornaron y que han dejado en nuestra cultura y forma de vivir huellas del otro lado del Atlántico.

Bibliografía y fuentes:

  • Varios autores: El Andévalo, paisajes y humanidad. Diputación Provincial de Huelva 2014.
  • Huelva Buenas Noticias: Las habaneras, un cante de “ida y vuelta” arraigado y con
    tradición en Valverde del Camino 25/11/2014.

María Núñez. Artículo completo sólo para socios.

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¿Sabías que… las primeras romerías del Rocío se celebraron en septiembre?

El cabildo municipal y el clero de la Villa de Almonte proclamaron a Santa María de las Rocinas como su protectora y patrona un 29 de Junio de 1653. Así mismo, acordaron celebrar su festividad en el Día del Dulce Nombre de María, que por aquellas fechas se conmemoraba el 17 de septiembre.

Cuatro años más tarde, el 17 de septiembre de 1657, se organizó la primera romería de la historia rociera, a la que asistieron los almonteños, encabezados por su Alcalde, concejales, y todo el pueblo. También participaron gentes venidas de los lugares más cercanos a la Rocina,  como eran Sanlúcar de Barrameda, Villamanrique, Pilas, etc.

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Manolo Moreno.

 

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La Villa de Huelva en torno a finales del s. XV

Son escasas las noticias sobre la estructura física de Huelva a fines de la Edad Media. No obstante, podemos intuir algo por descripciones posteriores que recogen lo esencial de sus rasgos urbanísticos.

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El Ldo. Juan Agustín de Mora y Garrocho pone en duda que la obra sea de cartagineses, romanos, godos o moros, sino que “por la semejanza de Fabrica, que he visto en otros, fué edificado despues de la Conquista por alguno de los señoríos, á quien tocó esta Villa”. Amador de los Ríos precisa más y dice que “arruinada por el transcurso de los tiempos la primitiva fortificación, acaso labrada de hormigon, los condes de Medinaceli, herederos de don Juan de la Cerda, debieron de reconstruida desde sus cimientos ya en el último tercio del siglo XIV o principios del siguiente”.

Tomando el castillo como referencia, en el Cabezo de San Pedro, al sur se encontraba la parroquia de San Pedro, única hasta el siglo XVI. Al oeste salía un tajo que conocido como la Cuesta. Al final de la Cuesta se extendía la Vega, donde después se construyó un barrio, pero que por entonces estaba dedicada a actividades agrícolas. Desde lo alto de la Cuesta y mirando hacia el norte nos encontramos las Salinas, los molinos, el camino de la Cinta y el de Gibraleón.

Volviendo a la plaza de San Pedro, hacia el este, dice J.A. de Mora: “La altura de este Cabezo se vá disminuyendo por su Levante con la calle de la Fuente que arranca de la Plaza de San Pedro, y se llama assi, por vna, que sobre la derecha tiene á su entrada, oy seca; pero pocos años há proveída de abundantes aguas que se derivaban en cañadas de los Cerros de Conquero, donde aun se registran las ruinas de sus Minas”.

La calle de la Fuente y la Cuesta servían de comunicación de la parte alta con la parte baja, que por entonces empezaba a construirse y poblarse. En efecto, en 1515 comenzó a erigirse una segunda iglesia, de la que dice de Mora: “Como el vecindario de Huelva se iba agrandando, y extendiendo por lo baxo de la Poblacion antigua, se penso en erigir segunda Parroquia, para el abasto espiritual de aquella Feligresía tan distante de la Parroquia de San Pedro”. Sería ésta pues, la iglesia de la Concepción. Siguiendo al sur llegamos al verdadero centro neurálgico de la actividad económica de la villa. Pegada al puerto se encontraba la Calzada, hoy calle Marina, donde se realizaban las transacciones comerciales.

En general, el nomenclátor callejero era bastante simple, y en él predominaban las calles con nombres de circunstancias de tipo físico o geográfico (Cuesta, Vega, Puerto, Peral), por alguna construcción (Fuente), santos (San Sebastián), oficios (Ollero, Carnicería).

Los edificios de interés eran escasos. De carácter civil, únicamente el castillo. En cuanto a las construcciones religiosas: la parroquia de San Pedro, de la cual las noticias más antiguas son de mediados del siglo XIV; y la parroquia de la Concepción, que se empieza a edificar en 1515, en las casas cedidas a tal efecto por Cristóbal Dorantes. Respecto a las fundaciones religiosas, habría que esperar hasta principios del siglo XVI para contar con la primera, la de las Religiosas Agustinas Calzadas, cuyo convento de Santa María de Gracia estaba en la calle de las Monjas, en la parte más nueva de la ciudad. Objeto de especial devoción popular eran las ermitas o santuarios, levantados generalmente a las afueras bajo la advocación de santos tutelares de enfermedades o de patronos del lugar. La ermita de San Sebastián, protector contra la peste, se encontraba a la entrada a la villa por el este. Entre levante y norte, a la salida del camino a Gibraleón, la de la Cinta.

A pesar de los interesantísimos relatos de los que disponemos, aún hay mucho que hacer para terminar de dibujar la Huelva de finales del medievo, y para ello los estudios arqueológicos son clave. Cuidar el patrimonio material, visible o aún sin descubrir, es labor de todos y todas. No permitamos que destruyan nuestra historia, pues de alguna manera algo dentro de nosotros también se rompe.

Bibliografía y fuentes

  • García-Arreciado Batanero, A.: La villa de Huelva en tiempos de los Reyes Católicos. Huelva: Alfar, 1992.
  • Jacobo del Barco y Gasca, A.: Dissertacion historico-geographica, sobre reducir la antigua Onuba a la villa de Huelva. Joseph Padrino, 1755. De esta edición, fasc. Huelva: Diputación de Huelva, 1999.
  • Jacobo del Barco y Gasca, A.: Sobre el terremoto de primero de noviembre de 1755.
  • Joachim Ibarra, 1956. De esta edición, Huelva: Universidad de Huelva, 1996.
  • De Mora Negro y Garrocho, J.A.: Huelva ilustrada: breve historia de la Antigua, y Noble Villa de Huelva. Sevilla: 1762.

Elena Caetano. Artículo completo sólo para socios.

 

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