Cata juanramoniana

Para clausurar el año gastronómico de Huelva, Sentire tuvo la amabilidad de invitar a la Junta Directiva de AGUIP a participar en la «cata juanramoniana», una muy interesante e innovadora experiencia que ofrece al público esta empresa. Aunando mundos diferentes pero complementarios (gastronomía, enología, música, poesía, arte), Sentire se propone hacer que el placer de comer se incremente con el placer de la música, del flamenco, del baile, y de los textos de Juan Ramón Jiménez.

El marco incomparable en el que tuvo lugar esta aventura de los sentidos fue Bodegas Iglesias, en Bollullos del Condado, ubicada, según nos contó su anfitrión, en un antiguo convento del siglo XVIII, y una de las más prestigiosas de la ciudad.

En cuanto entras, te sientes arropado. Es una sensación sutil de estar siendo acogido en un espacio íntimo, bello, cuidado; más bien… mimado. Se nota la presencia etérea de la familia que, con esfuerzo y dedicación, creó un negocio que va más allá del rendimiento económico, que es una filosofía de vida, que preserva la naturaleza de la que depende y que es capaz de hacer arte en botella y arte de su espacio de trabajo.

Fue nuestro anfitrión su actual propietario, Manuel iglesias (alias Mané), quien nos sorprendió con su desbordante energía, con su maravilloso sentido del humor, y sobre todo, con su maestría y sus conocimientos… Nos recibió en el patio, cerca del pozo rodeado de vegetación, donde se percibía en seguida ese ambiente tan particular.

Durante la visita a la bodega nos deleintan con una primera cata: un vermut y un mosto como aperitivo mientras escuchamos atentamente a Mané transmitir su sapiencia y su entusiasmo.

Pasamos finalmente al espacio central de la bodega donde tendrá lugar el almuerzo. Entre toneles, nos sentamos a la mesa. Empieza el espectáculo de música, flamenco y poesía con un texto de Platero y yo que despierta enseguida las emociones. Guitarra y baile flamenco vienen a complementar la belleza de las palabras de Juan Ramón. Y para que el placer sea total, nos sirven como entrante unas tostas con jamón y gambas sobre el pan de hogaza moguereño con el que el poeta compara su tierra… Y por supuesto, el vino adecuado, que siempre nos acompañará.

Después de cada plato y como introducción al siguiente, de nuevo poesía, guitarra, baile y disfrute de los sentidos…

Después de las tostas, tres propuestas tradicionales basadas en el choco. Seguimos con otro plato típico que alabó Juan Ramón: la carrillera. Y para terminar, un postre delicioso de quesos, membrillo, frutos secos y miel, acompañado de vino de naranja.

Una vez más, Sentire ha hecho honor a su nombre con esta magnífica propuesta: una propuesta gastronómica muy cuidada, acorde a los textos del Premio Nobel y a la cocina tradicional onubense, acompañada de un magnífico trabajo artístico que consigue hacer vibrar y emocionarse a todos los que tienen el placer de asistir. Un viaje fascinante a la época de Juan Ramón Jiménez a través de los sentidos: gusto, oído, vista…, y sobre todo, corazón.

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Verónica Manaut.

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