El Gobernador Alonso y La Rábida

Gobernador Alonso: “Me opuse al derribo de La Rábida para dar a mi amada patria lo que le pertenecía y para el fomento de la provincia que a mi cuidado estaba”

El Gobernador Mariano Alonso y Castillo fue un dirigente de Huelva, de origen granadino (n. 1795), que evitó la demolición del Monasterio de la Rábida y su venta como solar en 1851, pero que además consiguió su rehabilitación cuatro años más tarde. A él se atribuye también el origen de las Fiestas Colombinas. Uno de sus reconocimientos es la rotulación de una calle de la capital en 1919,

En 1855, el propio político escribió el texto ‘Colón. Convento de La Rábida, se inaugura su reedificación parcial: apuntes pertenecientes a la historia de tan célebre monumento’. 4 años antes, la Rábida había quedado casi en la ruina después de la Guerra de Independencia Española (1808-1814) y de la desamortización de Mendizábal (1836-1837). El entonces gobernador civil José María Escudero solicitó licencia para derribar el edificio, dejando únicamente una lápida que recordara la historia. El edificio se tasó en 4.950 reales (1.237 pesetas). Pero afortunadamente, el granadino asumió el cargo de Gobernador Civil de la provincia de Huelva en febrero de aquel 1851, tomando el relevo de Escudero.

Alonso manifestó el fatal estado del edificio, y se preocupó por él como parte esencial de la historia colombina, que le apasionaba. Comprendía la aportación que Huelva podía dar a España si revivía la memoria de Colón en el mismo sitio que fue testigo de su embarque. Veía Alonso una calamidad la ruina del Monasterio de la Rábida y la falta de estatua dedicada al Almirante.

A juicio del gobernador, las causas que arruinaron el cenobio fueron: la inercia de anteriores gobiernos, el paso del tiempo, el pillaje, revueltas… Sin embargo, la ruina la sufrían las instalaciones conventuales, pero no la iglesia. Por fortuna, ésta se encontraba en buen estado. El resto, se consideró inservible y útil para la venta de materiales.

La demolición solicitada por Escudero fue aprobada por Real Orden de 5 de agosto de 1851, nueve meses más tarde de que el gobernador materializase la solicitud. Esta demora fue un golpe de suerte porque propició que, al llegar la orden, ya estuviese Mariano Alonso como dirigente. Él, prácticamente escandalizado, realizó las gestiones necesaria para evitar la demolición. Entre las gestiones, cabe destacar sendas cartas a la Reina Isabel II y al Ministro de Obras Públicas en las que argumentaba por qué, en su opinión, no se debía derribar y vender el enclave colombino. Él proponía conservar el monasterio como “monumento de grande admiración para el mundo culto”, aunque tuviese que ser dotado de otros usos diferentes a los religiosos originales (albergue de marinos ancianos, colegio de humanidades…). Y, curiosamente, incluso proponía detalles sobre la decoración o acondicionamiento del interior.

Pero Alonso no se conformaba sólo con conservar el monasterio, sino que incluso propuso una estatua a Colón, sobre pedestal de mármol, en el desaparecido puerto de Palos de la Frontera. Aunque su financiación tuviese que ser asumida por suscripciones voluntarias… Y hasta una feria anual, a primeros de agosto, llegó a proponer, alegando que atraería a nacionales y extranjeros (germen de las actuales Fiestas Colombinas). Y todo porque, según Alonso: “el respetable nombre de Colón ha de sonar por esos lugares para recordar sus glorias, que fueron infinitas, glorias que alcanzan a aquellos esforzados hijos de estas tierras, testigos y compañeros del arrogante Descubridor”.

El gobernador quería el fomento del hito colombino, así como de la provincia que a su cuidado estaba. Él veía que Huelva, por su situación geográfica, parecía aislada y olvidada por el resto de España, algo que se podía subsanar mediante la potenciación de la historia colombina.

Mariano Alonso y Castillo se educó en Granada, ciudad de numerosos monumentos de primer orden, y relacionada también con el Descubrimiento de América a través de la figura de los Isabel y Fernando. En Granada se le dio a Cristóbal Colón el permiso para su arrogante expedición, y de Granada tornó a La Rábida para lanzarse definitivamente a las aguas. Por tanto, el gobernador estaba familiarizado con la gesta colombina, y sentía atracción por ella.

En 1855, los Duques de Montpensier, Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón, visitaron el monasterio cuando aún estaba en ruinas, contribuyendo a la generación de interés popular por el sitio. Tres décadas más tarde, también el Rey Alfonso XII lo visitó, apoyando su rehabilitación para diez años más tarde, en 1892, celebrar el IV Centenario del Descubrimiento de América. Aquel acontecimiento significó la resurrección de la historia colombina, el inicio del interés general por este patrimonio con el que, desde entonces, se comenzaba a hablar de Huelva en España, a “crear patria”, identidad.

Mariano Alonso y Castillo, a quien tanto le debe Huelva por estos hechos, fue gobernador provincial entre 1851 y 1855. Falleció el 20 de agosto en 1859.

Gobernador Alonso 1

Gobernador Alonso 2

Gobernador Alonso 3

Fuente de texto e imágenes: Huelva Buenas Noticias, marzo 2014. Redacción / interpretación: Fran Morales y Antonio Maestre.

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