Mora Claros y el modernismo

PALACIO DE MORA CLAROS, HUELVA

La Huelva de principios del XX se vinculaba al mar a través de la Calle Puerto cuando éste se situaba en el actual Parque Zafra. Así, la vía directa comercial entre el corazón de la urbe y su boca de entrada-salida de riquezas, era esta calle. Por ello, lo más granado de la sociedad onubense ocupó esta zona con sus palacios.

Los ríos de nuestro litoral serpentean de manera diferente a lo largo de la Historia debido a la peculiar dinámica litoral que tenemos en la Costa de la Luz. Muchos de ellos, incluso, son cada vez más largos a la vez que más estrechos debido a la colmatación de marismas y los procesos sedimentarios. Y el Odiel no podía ser distinto. De este modo, el Puerto de Huelva no siempre se ha ubicado en el mismo punto, sino que ha ido mudándose según las necesidades de explotación y las características del río en cada momento. Por ende, en los albores del s. XX, pasamos al nuevo camino comercial anteriormente descrito.

La casa-palacio de Antonio Mora Claros (¡que no “Moras” Claros, como los más choqueros se empeñan en decir!) es una construcción diseñada por Moisés Serrano en 1912 y reformado por José María Pérez Carasa en 1919 para la familia de del que fue Alcalde de Huelva y Presidente de la Diputación Provincial en aquellos años. Durante su legislatura, este señor trabajó desde este palacio, por lo que muchas de las decisiones políticas de entonces se tomaron aquí.

El lugar elegido por Antonio para vivir y trabajar no podía estar en un lugar más estratégico: esquina de la calle que luego llegó su nombre (eje hacia el centro y los principales edificios civiles y religiosos) con la calle que al puerto iba.

En aquella época, llegó a Andalucía una moda artística: el modernismo (válganos la redundancia), estilo nacido en el norte y tan impresionante que los ricos del momento se olvidaron de la esencia andaluza y pidieron a sus diseñadores obras acorde al nuevo gusto. Antonio entre ellos, por lo que en su casa veremos elementos propios de este arte. Pero él tuvo la “mala suerte” de toparse con arquitectos que defendieron el regionalismo andaluz, por lo que en esta espectacular construcción vemos elementos de ambos estilos.

Aun con esta mezcla estilística, sí es cierto que el estilo más destacable o general en el que podríamos catalogar el edificio es el modernismo afrancesado. En aquella época se construyeron varios edificios similares al amparo de la prosperidad económica que disfrutaba la burguesía onubense, y muchos de ellos se edificaron en esta zona de una vieja Huelva que había “bajado” de los cabezos para enfocarse al puerto. Actualmente, el Palacio de Mora Claros es un centro de día para la tercera edad, y su propietaria es la Junta de Andalucía.

Antonio Mora Claros fue clave en la Historia de Huelva por haber gestionado grandes proyectos como: fábrica de electricidad, Teatro Mora, Diario de Huelva, etc.

Mora Claros falleció el 20 de noviembre de 1922 a los 46 años, heredando títulos su esposa Doña Josefa Jiménez. Él pasó a la Historia de Huelva como uno de sus más grandes alcaldes y como “un rico que mereció serlo”, ganándose consideración, respeto y admiración del pueblo.

Modernismo vs regionalismo andaluz:

El modernismo (Art Nouveau) fue una corriente artística nacida en Francia y Bélgica, y desarrollada en Europa en la transición entre los siglos XIX y XX, la belle époque. Su estética se inspira en la naturaleza, reproduciendo elementos de ella con materiales propios de la coetánea Revolución Industrial (vidrieras, rejas…). Pero sin producción en masa, sino contra ella, con obras personalizadas que protegiesen la figura del artesano. Además, el modernismo defendía la democratización del arte, de forma que hasta los objetos más cotidianos tuviesen valor estético y fuesen accesibles a toda la población. No obstante, la realidad fue diferente a esta idea, pues el resultado fue un arte burgués muy caro.

El modernismo fue una corriente artística que caló rápido entre la sociedad adinerada, siempre ávida de diferenciarse del pueblo llano. Un pueblo llano, en este caso, que materialmente vivía en lo tradicional, en la línea andaluza. Afortunadamente hubo una serie de artistas locales que, para hacer frente a la moda y en protección de la identidad andaluza, dieron forma al estilo llamado regionalismo andaluz. Tomaron como elementos caracterizadores materiales clásicos en el sur, herencia de viejos pueblos: azulejería colorista, ladrillo desnudo, etc. Uno de los máximos exponentes fue el sevillano Aníbal González, cuya obra cumbre es la Plaza de España de Sevilla. Y aquí, en Huelva, José María Pérez Carasa.

 

Antonio Maestre González.

Artículo completo en el boletín de junio 2017 (sólo para socios).

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